Caminaré.

max ernst

Caminaré
Caminaré hasta que los pasos sangren
Y la saliva se escurra en las entrañas
Caminaré hasta que duela
Y no me pueda devolver.

Caminaré
Caminaré hasta que el suelo tiemble
Y todos sepan que me fui
Y yo sepa que me fui
Y sepa que ya no se podrá
Volver.

Caminaré
Caminaré con los labios ensangrentados
Con la risa estrujada
Y la quijada destartalada en llamas
Caminaré mientras todos se detienen
Caminaré hasta que el sol barra a Dios
Y sólo quede yo,
Mirando de reojo
Meando grandes chorros de licor.

Caminaré
Caminaré y los dejaré atrás
Los dejaré en sus cubículos
En su vida vertical
Y yo seguiré
El rumbo hacia mi camino
Transversal
De derechas e izquierdas
Que sólo llevan
A la libertad.

Los dejaré
Los dejaré cuando todos me griten
Y el mundo tiemble sin saber
Qué fue
¡Qué bien!
Y yo seguiré
Caminando
Dejando,
Los campos de mierda
De neón fluorescente
De gargantas apretujadas
Sin un trago que las lleve
A la calma.

Me iré cuando todos lo sepan
Y a nadie le duela.

Ya puedo hacerlo.
Aprieto el botón.

Nada cambia,
O cambiará.

Advertisements

No puedo escribir: Sucio desencanto.

No puedo escribir
No me fluye una mierda
Las palabras se entrecortan al instante en que brotan
Demasiado cargadas, espesas
Coagulando heridas que no han sangrado
Los versos se chocan entre sí, y no tienen sentido.

¿Qué putas tiene sentido?
Me pregunto mientras tomo aire
Escupo al suelo, miro a la ventana
No tengo respuesta, la respuesta es nada
“Nada, ni un carajo” digo mientras golpeo las paredes
Con insultos que parecen proclamas
Con la rabia que no termina de encarcelarse en mis entrañas.

Y no surge una mierda
De los versos queda un puto cadáver exquisito
Uno involuntario, poco surrealista
Demasiado abstracto
Y me surge una pregunta
Una, sólo una
Demasiado estúpida, demasiado importante:

¿Qué mierda puedo hacer?
¿No tengo nada para decir?
¿Dónde putas se fue todo lo que quería escupir?

Tan sólo una pregunta que se encuadra en muchas:

¿Para qué vivir?
¿Para qué vivir?
¿Para qué vivir?

Me repito mientras recuerdo
Que en la nevera no tengo mucho
Tan sólo una botella de vino
Una de tantas
Y lo digo mientras pienso
Que mañana será un día
Uno de tantos
En los que me encontraré con otros náufragos
Con imbéciles con los sueños destrozados
Demasiado cansados como para permanecer parados
Extraviados ante tantos faros
Mesías de lo profano
Entre las putas, en el desierto de cemento
Con los ojos arañados
Con un poema encabronado:

De esos sucios
De esos que manchan las paredes de los incautos
Las consciencias de los felices, de los maravillados
De aquellos que desfilan en el asfalto
Con el cemento en los brazos
Abrazando una puta vida
En la que son tan sólo otros extraños.

Vivir para la poesía: vivir para el sucio desencanto.