Semblanza (I)

Miró

Crecí de cara a la noche,
En la incertidumbre de un 2 de junio
Arropado por Gladys y
Abrazado por Alejandro,
Que esperaban a alguien
Sin que yo me hubiese encontrado.
Como no pedir nacer,
La vida fue la primera
De mis excepciones.

Arrastré los pasos por dieciocho años,
Caminé levantando el polvo
Y el rojo de la sangre fue tiñendo
El fondo de los párpados:
Como si de un ciego se tratase,
Caminaba con recelo,
Aguantando, aguantando
Reclinado en la punta del bastón,
Añorando suelo firme
Que me resistiese en la caída.

Y fui cayendo y cayendo,
En la marea de la roja noche
De estrellas blancas,
Y el cielo se fue manchando de fuego
Entre más despierta estaba Bogotá.

Caí, caí. Continué para no
Seguir perdiendo.
Pero las apuestas estaban dadas,
Y mis dados no querían moverse
Al caer sobre la mesa:
Su centro yacía roído,
Hace tiempo que rasgué mis uñas
Contra los dientes.

Fueron años duros, los más difíciles.
Leí a Céline y a Hamsun,
Devoré cada letra de Fante e intenté
Escribir como Bukowski y Pessoa.
El tiempo fue devorando cada rastro,
Cada vestigio y poema
Que supo ser mío,
Que trastabilló en mi boca,
Y cada palabra empezó a irse
Por la puerta del apartamento,
Y me fui quedando solo,
En esta soledad de blancas paredes
De salones de clase,
En los que nadie quiere
hablar conmigo.

Intento vencer el silencio
Mientras corro por este mundo.
Entre espasmos,
Procuro ver qué yace
Más allá del negro
de la almohada,
Y entre sueños que olvido
Y recuerdos que perecen,
Camino con el peso del viento
Y el afán de las aceras
Mordiéndome los pies.

 

A veces creo que me he ido,
Otras veces, tan sólo,
Aguardo y deseo.

Aguardo y deseo.
Aguardo y deseo.
Mientras rosas azules brotan
De mis manos,
Para no dejarme morir.

 

 

 

El grito.

He perdido las ganas
De ver las rosas
Sonreír ante las espinas
Perderme en los pliegues
Arrastrar una caricia.

Me he visto quebrado
Demasiados visos
Ojos apesadumbrados
En el asfalto de nadie
Los niños mueren en llanto
Y la gente se tropieza
Inertes, sin conciencia.

Todos caminan rápido
Extraviados, apesadumbrados
Con rostros enjuagados
De sudor, exhalaciones y rezagos
Una humanidad en constante desarraigo
Mientras los carros aúllan
Y los faros titilan
Titubeantes
Perdidos en la tierra de nadie.

Y con cada paso
Gritos se encogen en la garganta
Nudos condensados en ira
Esperando el caos para ser desatados
Refugiados tras la cobardía
En otro ente con una vida jodida
Que aún no puede vislumbrar
Romper sus ojos
Quebrar el cristal
Dejar el miedo
Traspasar el diván

Ser quienes somos
Cortar el puto antifaz
Los días están contados
Y al conteo estamos condenados

Del grito un hallazgo
Rebeldía para pasar el rato.