Sabía lo que le decía.

edvard_munch-madonna

Le había dedicado varios versos a la noche
A la luna, a las mujeres. A ella, y ya.
Había hablado conmigo mismo,
Sin reproches,
Sin más para lamentar.

Aquí,
Ahora,
Danzando licores
Como luces en la noche.
Esperando a que algo pase,
(lo espero)
Y así sigo
Jugándole al derroche.

Bebo dos tragos,
Sonrío ante ti.

“Todo está bien”
Repites
“Todo está bien”
Me digo,
Mientras tiro la copa
A la boca
Y vuelvo a saborear.

El anís se estruja
Cavila entre las vísceras y la garganta
Añora felicidad.

A eso me dedico
A eso le juego
En estos días
Sin amor
Sin paz

Con una gota
De amistad.

Bebo una copa
Vuelvo a sonreír.

“¿Me quieres?”, pregunto,
Para luego morir.

“¿Me quieres?” repites
Oculto la cara,
Me alejo
Sin ti.

 

 

Azul: Diario de un recuerdo.

van gogh

Te recuerdo
En la comisura de la boca
En la lengua que se mueve lánguida
Atrapada en el mar de saliva
Que está seca y dulce, sin sal que la bañe.

Te recuerdo
En el azul de la noche
Azul de tus ojos, azul de aquel vestido
Azul que mata y quema, azul que sigue vivo
Azul que no es lapislázuli, azul que no es zafiro
Azul que eres tú, Azul que sigues siendo
Azul que no oscurece, que brilla…
Lejos, en la cercanía de la memoria.

Te recuerdo
No porque te quiera, antes te lamento
No porque te sienta, la carne quemada ya no prende
Soy carbón, heridas que no cesan, botellas que se atragantan
En la garganta, y me quedo en el reflejo
Del cristal que tengo entre las manos
Bajo un sorbo, aún no estoy tan quebrado
De cicatrices mi cuerpo he remendado.

Te recuerdo
No porque te quiera, ya no somos los de antes
No porque te quiera, los días pasan y somos otros dos dementes
Otros más que esperan la aguja, su roce con la muerte
Y te recuerdo, no porque te quiera
De amarte ya me he muerto, y aún quedo inmerso en todo esto:

Descontento y sin espejo en el cual reconocerme,
Dejado al asco, sonrisas que se bañan frágiles en el crujir de la quijada
Que escupe rabia, que se quiebra en vanas palabras
Y no te quiero, quererte es un rezago
Quererte es tragar la mierda de estos cinco años
Y que aún saboreo a cucharadas
Dóciles y dulces cucharadas
Sonrisas espesas
¡Putas puñaladas en la espalda!

¡Putas puñaladas que se sumergen en carne rancia!

 

Por eso te recuerdo
Porque para amarte ya no tengo tiempo
Porque quererte fue un anhelo
Porque de lo vivido aún conservo los momentos
En que sonreímos, en que la brisa tenía su rumbo
Y yo no tenía sed, no tenía sed
Sed que baja, anís que se cuece lento
Pupilas que se dilatan
Y por eso te recuerdo
Porque odiarte nunca fue un supuesto
Porque amarte me hizo un obseso
Porque el recuerdo mata,
Frenesí cinético,
En la tibieza de la cercanía más ingrata:

Aquella que estando lejos, se percibe más cercana
Aquella que en la sonrisa se dibuja la desdicha
Botellas rancias, risa quebrada
Te recuerdo, con el querer apretujado
En el cierre de mi boca
En el azul que desprende el cielo.

Por lo que fuiste,
Por lo que me diste
Te recuerdo,
Así mañana maldiga el infierno
Así mañana bese de nuevo el cielo.

Neiva, ciudad de los recuerdos. Diciembre 15 de 2012. Cinco años se ha llevado el viento.