Nos parecemos…

Nos parecemos algunas veces
Y sentimos el puto desagrado
Cruzados nuestros brazos
Esperamos el momento
Para vernos como reses
Brutalmente asesinados.

Quisiéramos estar vivos
Llevar sueños, dormir tranquilos
Pero nos cuesta respirar
Y detrás de tanta mierda
Sólo queda un antifaz
Destinado a la caneca

Mientras nos parecemos…

“¿Cuándo será?¿Cuándo dejaremos de arrastrarnos para volar?”
Me pregunto rodando en mi cama
Sintiendo el calor en la garganta
¡Que el vino baja seco!
¡Y en la calle me estoy muriendo!
Porque nos parecemos
Tanto que nos asustamos al vernos al espejo
No somos más que otro soldado
Otro hijo de puta con los sueños destrozados

No somos más que otro reflejo
Otro cabrón sin deseos…
¿Por qué mierda nos parecemos?
No tenemos risa que estorbe
No tenemos otro gesto
Que la rabia y el desespero.

Actualidad: otro llamado a la sinceridad.

Nadie es sincero
Lo siento cada vez que abren esas bocas
Tan grandes, tan apestosas
Palabras que surgen atosigadas ante el desespero
Pero todos parecen creer
Apariencia de estar bien.

Nadie es sincero
Lo pienso cada vez que veo a aquellos hijos de puta hablar de justicia
De derecho, de normas, de jurisprudencias y demás estulticias
Lo dicen con serenidad, con esa sapiencia que sólo otorga la inseguridad
La estupidez, los códigos y toda esa parafernalia
Frases insulsas que se desparraman en las calles
Sobre la cabeza de la gente, como el meo en las esquinas
Como la mierda en las avenidas.

Son unas ratas, nunca son sinceros
Lo saben, se ríen y de la boca cagan todas esas palabras
Se defienden con acápites e incisos
Nunca dan una posición por válida, de los extremos crean laberintos
Son eclécticos, y con cobardía creen en los puntos medios
En teoría, para siempre aprovecharse de lo impreciso de su palabrería
Defienden al más fuerte, a cambio de un gran montón:

De mierda
De mentira
De farsa
Desidia
Pedantería

Son unos hijos de puta
Que se protejen tras su jardín de delicias
Flores podridas
Que ojalá algún día la gente pueda arrancar,

A golpes, que sientan el puto malestar.

Momentos.

Me pregunté varias veces si algún día llegaría
El momento en que la sonrisa se pudriría
En un gran trazo pintado por un anónimo.

Me interrogaron los momentos en que creí estar contento
Los días en que más rabia me daba
Los días en que la desdicha se dibujaba en mi cara
Para al final sólo sentir el puto descontento.

Y me bajaba varios tragos
Algunos dulces, otros amargos
Para sentir el ardor en la garganta
La sensación del vómito
Rebeldía barata de cualquier alcohólico
Que de sus vísceras explota
Para teñirlo todo
De su olor nauseabundo
Aullidos que salen de lo más profundo
Otro humano que se destruye en su pugna con el mundo.

Por eso un día pretendí vivir sin ello
Sonreír para no parecer otro esperpento
Mantenerme allí para no sentir el frío del mundo
Que en su lejanía se vuelve murmullo
Y en su cercanía tan sólo genera malestar
Recuerdos de los días en que se tuvo felicidad.

Pero esas cosas ya no importan
No valen la pena
Yo sigo aquí, en el mismo cuerpo
Despreciándolo todo
En medio de mi puto resentimiento
Porque soy un hijo de perra
Que sólo se entiende en su descontento.

Ojalá algún día
Alguna tarde
Ojalá nunca de noche
Me de cuenta
Que nací para estar muerto.

Otro entusiasmado con el féretro.

El grito.

He perdido las ganas
De ver las rosas
Sonreír ante las espinas
Perderme en los pliegues
Arrastrar una caricia.

Me he visto quebrado
Demasiados visos
Ojos apesadumbrados
En el asfalto de nadie
Los niños mueren en llanto
Y la gente se tropieza
Inertes, sin conciencia.

Todos caminan rápido
Extraviados, apesadumbrados
Con rostros enjuagados
De sudor, exhalaciones y rezagos
Una humanidad en constante desarraigo
Mientras los carros aúllan
Y los faros titilan
Titubeantes
Perdidos en la tierra de nadie.

Y con cada paso
Gritos se encogen en la garganta
Nudos condensados en ira
Esperando el caos para ser desatados
Refugiados tras la cobardía
En otro ente con una vida jodida
Que aún no puede vislumbrar
Romper sus ojos
Quebrar el cristal
Dejar el miedo
Traspasar el diván

Ser quienes somos
Cortar el puto antifaz
Los días están contados
Y al conteo estamos condenados

Del grito un hallazgo
Rebeldía para pasar el rato.