Ellos, que ya se han ido

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Dijeron que lograría hacerlo,
Que la vida premiaría cada instante,
Que el sol alumbraría cada uno
De los últimos días,
Que la noche traería consuelo,
Que la brisa no se teñiría de rojo-llanto,
Que las luces de la ciudad apuntarían
Mi destino,
En la penumbra y la soledad.

Dijeron que lo lograría:
Que en las mañanas habrían abrazos
Y un beso en cada despedida,
Que los versos brotarían de cara a la máquina
y cobijarían las persianas de esta casa,
Que escribiría un poema que haría retumbar
Los cimientos de otras vidas,

Y yo sería feliz y ladraría de cara a la luna
Una canción de alegría,
Un llamado a la serenidad.

Nunca fui eso,
Y ellos, que nunca lo lograron,
Me miran de lleno a la cara:
Sus ojos surcan mis pestañas en
Busca de una llama,
Y mis labios tiemblan contra la
Almohada: murmuran
Eso que no conozco,
El brillo de la luna aleteando
Tras cada una de las noches oscuras,
Y no nos encontramos.

Dejé de buscarlos, de perseguirlos
Mis pasos huyeron por un sendero ruinoso,
Templado de cicatrices que marcaban
Las aristas de mi tiempo.
La carne he remendado, he surcado,
Y sus surcos son las piedras que he arrastrado
Con cada paso.

Ellos, que tanto dijeron,
Se fueron un día.
Me dejaron sonriendo
En un ataúd de paredes blancas,
De cuadros coloridos,
Y muebles acolchados.

Nunca más
Volví a verlos,
A pesar de acariciar sus rostros
En la certeza del recuerdo.

Hoy, de frente a la pantalla,
Agacho la mirada,
Deambulo por los pasillos
De esta casa,
Y cuento las dunas
Con las que he tropezado.

Y ellos, que tanto me quisieron,
Que hurgaron y hurgaron en la
Pesadez de mis palabras, en la
Incomodidad de mis silencios,
Dejaron mariposas negras sobre
La cómoda,
Mordiendo mis lamentos
Soltando arcadas
Que recuerdan mi piel.

Araño estas palabras
De cara a la noche,
Y la sangre, negra y espesa,
Teje su lienzo sobre mi mirada.

Cierro los ojos.
“Ya se han ido”, repito,
“Ya no los necesito”,
Me digo,
Y siento la ventana
Abrirse al cielo:

Arrastraré las nubes
Y sembraré mis brazos
A su cintura.

Temo parpadear.

 

 

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Nunca se trató de esto

Kirschner

No,
No se trataba de esto:
No,
Nunca se ha tratado
De esto.

La mañana apesadumbrada
Siembra el blanco azulado
Que se funde en el cielo,
Y el carbón encendido
De negros y amarillos
Ya muere en el recuerdo.

Ojos rojos incineran una pared blanca:
Reclaman su abrazo,
El olvido y la vida,
Mientras la luz de las farolas
Se difumina entre carcajadas.

Vivir no era esto.
No, nunca se trató de esto.
La mirada perdida,
Divaga entre escenas pasadas:
La juventud es un azulejo
De grises dolores,
Y la madurez es el llanto
De los amantes tras el beso cobrizo,
Que duele e incinera y abrasa
La piel,
Retrato de grises aceras
Oscuras cavidades
Bailan algún tango,
Su certeza es sólo la
Indiferencia de sus suspiros.

Hubo un momento
En el que la vida no fue esto:
Y las noches nos fueron promesas
Y barrimos de fuego
Un suelo que nos era esquivo,
Mientras el niño cantaba un villancico,
Sin conocer que el viento
No ha sido nuestro,
Y que los días ya ríen o lloran
Sin que lo sepamos.

Azulejos y saxofones dorados
Crepitan tras el ruido de los autos.
Y no,
Nunca se trató de esto.

Nunca quise que mis ojos
Fuesen esquirlas de
Un momento inacabado.
Y la pared blanca ya me habla
A pesar de sentirme cansado:
Su murmullo es una línea amarilla
Que serpentea la carretera,
Y siento que todos nos perdemos
En lo que queda de ella.
Las alas del reloj se
Estrellan contra una pantalla.
¡Qué corto ha sido el vuelo!
Cuando el tiempo es también esclavo
De sus propias señales,
De su pesado tránsito.

Y ya es de madrugada.
Hay algo que ríe y se incinera
Cuando el cielo
Rompe en llanto.

Y sólo queda nuestro reflejo
Y la frialdad de la pared,
Tras el negro de los párpados.

 

Del amor y otras cuestiones.

Amar no es un simple querer
Amar es pegarse contra las paredes y sonreír
Chupar la sangre de las heridas y pretender vivir
Amar es tan sólo un jodido poema
Que escribió un borracho
Una noche que no tenía ni puta idea qué hacer.

Amar es el complejo de un niño que no tuvo infancia
Pretender seguir dormido cuando el mundo
Confabula para levantar
La ira, la rabia
Amar es tan sólo un trago amargo que se termina
Orinando, a veces vomitando.

Amar es odiar lo que uno es para encontrar cobijo en el otro
Es un espejo en el que se diluye nuestra silueta y se reemplaza
Por otro cuerpo que al final sólo traerá desgracias
Amar es mentirse, es sonreír ante la nada
Subir la cabeza para no parecer otra piltrafa.

Por eso en los libros mentían,
En las películas, en todas las esferas,
El amor es una idea de un publicista
Que tuvo una mala paja y trabajó para vender más viagra
Tan sólo otro boceto imperfecto
Que acabó vendiendo farsas
Escupiendo patrañas
Jodiendo la gente
Jugando con sus esperanzas.
El amor es un contrato ideado por abogados
Para romperse y dejar a ambos desahuciados.

Amar es recitar en voz alta lo que cuando niños nos enseñaron a callar.
Amar es aprender a gritar con dulzura tras un barrizal de mierda
Quebrar los platos antes de lavarlos
Es estar loco al ver en el otro
Algo diferente, a nosotros. 

Por eso al final del día
Cuando la soledad está decidida
A ofrecerme otra bebida
Yo me pregunto si algún día llegará
Siendo que al estar cuerdo
El amor es lo único que me hace respirar

Deseos de la humana insanidad.