Ni la prensa ni el radio.

Pareciera que todo se hubiera acabado,
La tele dice que estamos cansados,
Así el suelo se erosione bajo nuestros pies,
Sin un peso pero con mucho para hacer.

El radio cuenta que estás arruinado,
Que tus sueños son otro cajón olvidado,
En la repisa de una imaginación,
Que el dinero compró sin perdón,

Los placebos que ya no receta el doctor.

Y hoy tras el escritorio,
Con el pelo corto a lo vejestorio,
Finges que todo está bien,
Así los días te llenen de sed,
Con el agua inundando tu ser.

Pero te has mamado,
Lo aburrido no te quitó lo parado,
Hoy dices que mueres de pie,
Con las botas puestas y una sonrisa en tu tez,
Así el mundo te devore los pies,
Las mil y un ratas que esperan verte caer.
Porque ni la tele ni los radios,
Tampoco la prensa,
Que cansa con tanto vocablo,
Dan su mano y te dicen que es,
Un momento para renacer.