Elogio del amor (de cualquier cosa)

Elogio del amor

Elogio del amor
De la inconsecuencia,
De cualquier cosa,
De la vida y sus casualidades,
Del azar de las calles
Y el dolor de las esquinas,
De los pasos que se ajustan
Al compás del mismo tempo;
Y las avenidas que se surcan
Para volver a encontrarnos.

Elogio del amor,
De la tristeza,
De las palabras intranquilas
De apartamentos desocupados
De luces amarillas,
De farolas que se prenden camino
Camino a casa,
Incendiando los pesares.

Elogio del amor,
De la paciencia,
De cualquier cosa,
De los abrazos marchitos
Que se dan para impedir
Que el otro parta,
De la soledad del tinto
De la tarde,
De un sol golpeando la ventana
Reclamando su lugar
En nuestra vida.

Elogio, elogio de
Sábado por la mañana,
De un beso en la cornisa de la boca,
De las manos que se juntan, y huyen de sí,
Y vuelven a amar;
Para siempre perder.

Elogio del amor,
De los amigos que presentan
A otra gente,
Y los bares que permiten que
Aún nos conozcamos,
De la risa, del temor, del olvido,
Del recuerdo que duele y ríe,
De los poemas que hemos hecho
Y no serán olvidados,
Elogio del amor, de su tristeza,
De un grifo azulado que vierte su llanto
Sobre la cerámica blanca de cualquier baño,
Del llanto alegre que se recupera
Del dolor de la partida.

Elogio, elogio de cualquier cosa,
De cualquier cosa,
De los pájaros que bordean las ventanas,
Que lamen con sus alas
El sol y el viento,
De las aceras que nos cobijan
Con su manto grisáceo,
Y las paredes que no son blancas,
Que nos mantienen abrazados,
A todos, a todos,
A la marea humana
que roe la ciudad.

De cualquier cosa,
Por lo que sea,
Por la vida que no he tenido,
Que no tendré,
Por el presente que habita
En el aullido del reloj,
Por la cercanía de la gente
Que veo en la parada del bus,
Por su risa, a veces cómplice, a veces fortuita,
Por las manos que cruzan vidas y destinos
Que hieren la tristeza.

Por todo,
Por los dados repicando
De frente a la mesa,
Por la apuesta de la Muerte
Que no aprende de su tristeza,
Por el dolor de las partidas,
Por el temor al nacimiento.

Elogio del amor.
Elogio,
De eso que somos,
De todo lo extraviado
Y marchito.
De la hierba que crece,
De estrellas en el cielo;

De cualquier cosa,
Por cualquier cosa,
Por amor,
Por azar,
Por la vida,
Por vivir.

 

Nunca de vuelta

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“Nunca puedes volver atrás”
Lo pienso mientras escribo,
Mientras siento el calor
Golpear derecho la ventana
y Algún pájaro tartamudea en las cercanías.

Lo sé.
“No se puede volver atrás”.
Lo pienso mientras el silencio
Se hace soledad,
Y el dolor se apacigua
Hasta quedarse en un murmullo.

No se puede volver atrás.
Ni volviendo sobre los pasos
Ni retornando a los días vividos
Todo está demasiado cambiado
Todo tiende a doler
A ensartar el puñal.

No he podido volver atrás
Y la soledad guía las palabras
y el ventilador golpea a la noche
Mientras la mirada se pierde,
Mientras no se quiere
Pensar demasiado.

No he podido volver atrás
Y me pesa el día
Y los días
Y la vida
Que no he logrado.

No se puede volver…
Pero se está permanentemente
Regresando.
Para saber que se ha ido
Para saber que no hay un norte
Ni un sur,
Y que se deambula entre calle y calle
Entre silencio y ruido
Sin estar perdido.

No he vuelto
Pero siento el temblor en cada paso
Y en la noche
Los pájaros lloran
Y el ventilador
Arrulla el silencio.

Y todo pasa:
El dolor, la vida,
El cariño, el desprecio,
El hombre
Y sus carencias,
Mientras gimen las palabras
Y todo empieza a caer.