La sonrisa en la ventana

 

El frío de la tarde
Se ha volcado en el
Negro de la noche.

No queda nadie fuera.
Y las luces blancas
Lucen desnudas,
En una noche sin
Estrellas.

Cierro los ojos e
Indago en mi reflejo:
Me imagino en la ventana
Y siento la oscuridad de mis
Ojos bailar,
Como mariposas en la noche.

Dibujo mi sonrisa contra
Mis párpados,
Y no encuentro un lienzo
Que capte mis movimientos.

Estoy atrapado entre el
Azul de algún vestido,
Que habita en mis
Recuerdos,
Y el rojo de la tierra
En algún lugar desértico.

Lo rememoro todo,
Demasiado claro,
Y sé que, muy pronto,
Lo olvidaré.

Abro los ojos…
Y sé que ya todo
Se ha ido.
Que no encontraré
El negro y el cobre,
Ni el violeta de
Mis pasos.

El recuerdo me ha perseguido
Para morir esta noche:
Sonríe en una esquina y
Se desparrama como las esquirlas
Del carbón abrasado.

Aferrado al rugir de un
Pájaro negro y violeta,
La noche se pierde…
Y yo con ella.

Y nunca termina de ser
Una vieja imagen:
La vida de una risa
Tallada en la ventana.

 

 

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Todo ha sido un malentendido

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Todo ha sido un malentendido.
El hecho de haber querido
Algo,
La vergüenza de no haber
Sufrido.
Haber abrazado grises cuerpos,
Sonrisas rojas en las noches
Azuladas.

Todo ha sido un malentendido.
Las palabras escritas y
Ausentes,
Las promesas reticentes,
Y la marea cobriza
Que ha bañado nuestros ojos.

Todo ha sido un malentendido.
Las mentiras al
Despertar,
Los sueños al
Anochecer,
La soledad de los muros de
Ladrillo,
Su llanto,
Ese que se almacena
En las cunetas.

Para no volver.

Todo ha sido un malentendido.
La mano reposando
Sobre mi hombro,
Las palabras de aliento,
El verde de los prados
Incinerándose en amarillos,
Cuando sólo mece el viento.

Todo ha sido un malentendido.
Lo que nos
Dijimos,
Eso que
Admitimos.
El día en que el cielo
Fue rojo
Y la noche blanca.

Todo ha sido un malentendido.
Eso que llaman vida,
Los pasos crepitando
Bajo el fuego de la acera,
El negro de la
Consciencia,
La transparencia
De la sonrisa.

Para no volver.
Todo ha sido un malentendido.
Para seguir aquí.
Todo ha sido un malentendido.
Para pretender abrazar
Las cadenas plateadas
De la lluvia en la noche,
Y escuchar las carcajadas
De los perros en la tarde.

Todo ha sido un malentendido.
Las últimas cartas
Sobre la mesa,
Las torres apuntando
Al único cuadro
Del tablero,
Los últimos sorbos
De cada una de las
Botellas.

El tenue resplandor
De cada una de mis
Palabras,
La certeza de los
Días vividos,
La muerte de
Todos mis
Principios.

El vivir por nada.
El amarlo todo.

Todo ha sido un malentendido.

 

Grises luces

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La alegría está perdida
En una noche sin luces
Y estrellas oscuras.

De gente intranquila
Que camina decidida
Hacía ninguna parte.
Cada quién vive como
Puede,
Cada quien muere como
Vive.

Hoy ya nadie camina
En el azul intranquilo
De las grises luces,
En el negro de todos los
Días y el blanco de ningún
Cielo.

Hoy todo está en silencio,
Y la misma melodía
Se retuerce en su
Rojo trastabillar.

Nadie la oye,
Y la noche sigue impávida,
En el negro del
Recuerdo,
De nuestros
Mejores días.

Demasiado pronto

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Estábamos de frente a la luna
Y al mar de todas las luces
De toda la gente,
De la ciudad.

Bebíamos y reíamos, murmurábamos
En voz baja lo que seríamos en el mañana.
Nos abrazábamos de vez en cuando,
Cada uno de nosotros,
Nos decíamos que todo iba a salir bien.

Habíamos jurado no caer en la trampa
De todas las vidas,
A reír más que el resto
Y a no pensar con miedo.
Habíamos visto las estrellas de esa noche
Pulverizarse en las mañanas,
Habíamos querido ser más que esos niños
Haciéndole promesas a la caída de los astros.

Hoy,
El sol golpea contra la ventana
Y no hay nadie en la calle.
Y recuerdo esas noches,
En las que las tenues luces blancas
Iluminaban con furia
Cada paso transitado,
Cuando todo era nuestro:
La ciudad,
El ruido,
El calor del viejo río,
Esas promesas que marchitan sin morir
Para recordar lo que hemos sido,
Para servirnos de miedo,
Para defraudar y complacer
A todos y a ninguno.

Y tiendo a sentirme viejo
Demasiado pronto,
Entre calles que no he conocido
Y retratos de gente que
Aún extraño.

¿Dónde están?
¿A dónde hemos
Partido?

 

 

Canciones en la noche

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He visto al sol desparramarse
Bajo el viento que se estrella
Sobre las cunetas.

Y en la calle, la gente
Divaga entre pasos y carcajadas
Entre el llanto y la misericordia
Ese odio tan querido
Por el hecho de sentirse vivo.

He visto las palabras atragantadas,
Las vidas que cambian
Al compás de ladridos
De bocas humanas.

Y me he visto a mí mismo
Al final de los días
Al principio de mis noches
En el medio de las risas:
Buscando en el sol
Un refugio a la tierra,
Y abrazando el polvo
Para no terminar dormido.

Entre aullidos que ya la noche
No espera, y el calor
De la hierba ensangrentada,
Siento las magulladuras
De la vida,
De un trastabillar como
Cualquier otro,
Y un tierno existir
Que no puede ser de nadie,
Que es sólo mío
Que rasga una canción en las noches
Y no pretende decir mucho.

He visto las palabras
Morir contra las tristes farolas
De las calles solitarias.
Cuando ya no hay nadie
Y los que mueren
Quieren vivir,
Suelto al viento mis murmullos
Hasta sentirme feliz.

Y espero ese
Triste soliloquio de todos,
Las breves promesas
Que gimen en el viento
Y se retuercen bajo el sol.

Las tenues luces

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El cielo se muere en las aceras
En las tristes y solitarias sonrisas
De la gente en las avenidas.

El cielo no entiende de fronteras
Lo abarca todo,
El mundo se destruye
A sus pies.

Mientras tanto,
Algunos le suplican
Esperando respuesta
Viendo llover.

En la luz tenue
El cielo no dice nada,
Sus miles de ojos
Lloran,
Y multitud de palabras
Se dibujan sobre las ventanas.

Los niños esperan a sus madres,
Los padres castigan a sus hijos.
Los amantes se miran
A los ojos,
Sonríen.
Los desconocidos caminan deprisa
Y la calle está sola,
Como la gente en sus casas
Evitando vivir.

Con todo,
Las tenues luces
De la noche
Impregnan las vidas
Con su llanto:

No pretenden nada,
Sólo quieren que los sueños
Fracturen las paredes,
Y que las vidas sirvan de lienzos
Para poder existir.

El día de la muerte (toda una vida).

George Grosz. To Oskar Panizza

A veces pienso en el día
En el que estaré muerto.
Me los imagino a todos llorando,
Algunos riendo,
Otros mirando directo hacia el suelo.

Recordarán lo bueno que fui,
Dirán que nada fue justo conmigo,
Creerán que nunca hice nada malo,
Obviaran mis errores
Mis pesares,
Creerán en las mentiras
Y rellenarán los vacíos
Con tiernas palabras
Que desconozcan todo ese otro lado,
La belleza de la triste amargura,
El rencor de los días felices.

Me imagino a mi madre abrazando a mi padre,
Me imagino a mi hermano besando la frente
De un cuerpo gélido,
Que lentamente dejará de parecerse a mí.
Imagino a mis amigos,
A los lados,
Pensando en todo lo bueno,
Lo triste,
La pasión y la gloria de una vida,
Los lamentos de algo que ya no está allí.

Los recuerdo a todos;
Y los quiero borrachos.
Espero que así sea.

Mientras la vida termine por morir
Y no quede nada más para lamentar.
Y se haya quedado
Un cuerpo sin nada que sufrir.

He pensado en la muerte
Y no he visto nada más
Que la tristeza del hombre.
He respirado en la herida de la victoria
He querido con resentimiento
He añorado no tener que levantarme
He querido sembrar muerte y recoger vida.

He querido y he odiado lo que he podido,
Y, en los días,
Las caricias se pierden en un rostro
Que busca cariño
Y que no quiere,
Verse del todo perdido.

He pensado en la muerte
He querido no estar aquí,
He odiado mi vida,
He odiado lo que sido,
Me he contentado con palabras transparentes
Que se extravían en el níveo arrullo de la pared.
He extrañado los versos que no he escrito,

He querido ser mejor,
No he querido lo que he sido.

Con todo,
He visto a la muerte,
Y en noches como esta,
La he tenido entre los brazos.
Nos hemos besado,
Nos hemos querido,
No quisimos separarnos.

Pero queda seguir,
A pesar de todo,
Contra la furia de la vida,
Y el silencio de los pasos.

Toda una vida
Que no alcanza a ser vivida
Y que puede anticiparse.

Toda una vida…
Y no hay caminos
Sin luz que calcinen
Las estrellas.

Dos de la mañana

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Son las dos de la mañana
Y siento el latido de la noche
Golpear como agua
Contra las ventanas.

Son las dos de la mañana
Y siento el peso del día
Asfixiándose
En la llave del agua.

Son las dos de la mañana…
Y no sé que ha sido del día
Ni qué será de mañana.
Lanzo los dados,
Esperando dormir.

Escucho una canción que no me dice nada
Escucho una canción que confundo con otra
Escucho una canción que no planea acabarse…
No sé que ha sido,
Y nada parece saberlo.

De vez en cuando
Lanzo los dardos contra el blanco
Nunca lo veo,
Llevo los ojos cargados
Y no le atino…
No le atino.
Sigo intentando.

Son las dos de la mañana…
Y los días se sienten iguales,
A veces se me tensa la espalda
Siento que algún aullido
Pretende golpearme.

Pero siempre me tengo de vuelta
Yo,
De vuelta
Y espero no encontrar vuelta
A lo mismo.

Pero son las dos de la mañana
Y la noche, lentamente,
Parece irse.
Hay demasiadas estrellas
Sangrando
En las mismas noches
De todos los días.

Espero no las veas.

Espero…

No.
No,
Espero.

Palabras en la noche

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Escribo mientras siento tus dedos
Sobre mi espalda,
No puedo ver las palabras
Pero siento que ellas
Me ven a mi.

Me quedo mirándote y te siento
En palabras,
Las luces me golpean
De lleno en la cara
Y en mis ojos siento el negro
Seguro roce con los tuyos.

Nos quedamos viendo
Tus ojos ven más allá de los míos
Traspasas el negro
Traspasas mi carne
Rasgas mi alma
Y la besas en un gesto
De buenas noches.

Me acaricias las orejas,
Los labios
Siento el sonido de tus venas
Golpear contra la puerta.

Sé que estamos solos
Rara vez me he sentido
Acompañado.

No veo las palabras
Las palabras me ven
A mí.

Tu mano yace quieta
Y en la noche ya no se oyen las sirenas
Ni los carros,
Ni la gente
Ni el quiebre de las hojas
Entre mis manos.

Estamos solos
Pocas veces me he querido
Pocas veces me he sentido
Acompañado.

El sonido de nuestros pasos
Acerca las miradas
Sonrisa a sonrisa.
El silencio intermitente
Que no se pierde,
Te hace preguntarme:
“¿En qué piensas?”
Y yo te digo que
Te acabo de hacer un poema.

Prometo escribirlo
Comienzo por el final
Esperando, de nuevo,
Volver a comenzar.

Sumérgete

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Nunca lo sabrás
Es en el camino que se decide
Lo que ha de ocurrir.

Por eso,
Tan sólo por eso,
Toma un par de tragos
Mira hacia el cielo
Cuando sea de noche.

Puede que las estrellas
Lloren por ti,
Puede que las estrellas
Se fundan en el culo de la botella
Y la luz quede tras las pupilas.

Puede que se tenga un instante de paz
Aunque se esté a punto de morir.

Mirar hacia el cielo a falta de consuelo
A falta de personas
A falta de algo que otorgue un sentido
Un par de pálpitos,
Y una sonrisa
No necesitas más.

Por eso,
Mira hacia el cielo
Procura que arda
Que los ojos se fundan en el fuego
A pesar de las lágrimas
Que nunca podrán apagarlos.

Acostúmbrate a eso
Y enfoca la mirada,
Puede que la luz se disperse
En los ojos.

Puede que pase algo,
Luego.
O puede que nunca…

Pero eso es vivir
Bebe un sorbo
Puede que algún día
Tal vez,
Seas feliz.

O puede que no.

Levántate del banco
Y busca otro trago,
Sumérgete:
Así sea la muerte
Está por venir.