Probablemente

Munch

No puedes
Hacer sangrar
La madrugada.

La noche sigue
Larga
Y el dolor
Gime en las
Esquinas.

Algo ha muerto
Cuando nadie ha
Visto;
Capaz sea mi nombre,
O ya será el olvido.

Ahora,
Deambulo entre las esquirlas
Del negro y amarillo
Los reflejos de la casa,
Y no hay nada.

Algo se ha muerto.
He escrito tartamudeando,
Y la vida me duele.

Probablemente sea la boca
Rasgada contra la almohada.

Es demasiada esquiva
La penumbra de la mañana,
Y quisiera decir algo,
Pero todo me es distinto
Y sé que es pronto.

Probable…
Probablemente…
Capaz…
Tal vez…

No fue así,
Y puede ser de día.

 

Rutina.

Me paro de la cama, abro la ventana
En la calle ya no hay nada
Los pájaros se murieron, y sus cadáveres son el abono del cemento
Que lo traga todo.

Voy por un café, que está caliente y no baja
Que quema, que sacude las entrañas
Y en la nevera no hay nada más que un recuerdo
Que se ha colado, y allí duerme en el frío, inmenso.

Inmenso, demasiado cargado
Espeso, de esas mierdas que aún con el tiempo no comprendo
“¿Cuándo me fui? ¿ Por qué permití que todo terminará así?”
Me pregunto mientras salgo, cierro la puerta, machaco la llave contra el candado
Que aquí todos roban, así marchen con los ojos cerrados
Y en la calle no queda mucho, todos están muertos
Caminando bajo el amargo sol que ya no alumbra, que se dedica a incinerar
A sembrar con trajes y corbatas las vidas que ya los sueños dejaron atrás
A llenar de risas imbéciles los rostros de esos cuerpos que aún no conciben su descomposición,

Otros hijos de perra que ya no sienten el dolor.

Y yo, ¿Qué hago?
Nada, tan sólo quejarme
Escribir versos que poco valen
Escupir para adentro
Lamerme las heridas cual perro sin mordida.

Y ya es de noche, y voy llegando
En los buses la gente se está matando
Todos quieren llegar, no importa aguantar un minuto más
Los golpes, el sudor que se cuece rancio tras las ropas
Alientos descompuestos tras pastillas de mentol
¡Puta vida, no hay nada en el congelador!
Y aquí estoy muriendo,
A pesar de mentir, de ver las noticias
De verme enterrado
En cementerios que yacen en el cielo
En los edificios que echan raíces en el infierno

De esta calle de seres descompuestos
Cierro los ojos, mañana estaré un poco más muerto,

¿Qué estaba pensando?
¡A la mierda! ¡Ese no es mi trabajo!

Pensamientos de otro loco en el infierno de neón
Meditación barata en un manicomio sin alcohol.

Un poema interrumpido…

Quería dedicarme a escribir poesía
Pero la música estaba muy dura
Y en la calle
Alguien debía estar muriendo.

Quería tan sólo ver dos versos
Fundirse en mis ojos
Pero recordé el dolor de cabeza
Que me hacía tomar muchas pastas
De diferentes colores
Y ninguna me calmaba.

Y con todo
Yo tan sólo quería escribir un poema
Que fuese amargo
Como nuestras últimas conversas
Que supiera a basura
Como las últimas palabras
Que nos recitamos
Sin mayor asombro.

Y es que ambos lo sabemos
Esto es intrascendente
Como el dolor de cabeza
El muerto
La música
Pero está allí
Presente
Viviente
y nos respira al oído

Y yo tan sólo quería
Dedicarte un poema
Pero el semáforo seguía en rojo
Y las alcantarillas aún se rebosaban.