Faldas cortas.

warhol-banana

Esas mujeres de faldas cortas
Y sonrisas maliciosas
Que miran y que matan
Y que siempre maltratan.

Esas mujeres de faldas cortas
Que se ponen la mano en la entrepierna
Y no cruzan del todo las piernas
Esas que sonríen,
Cuando sabe que uno ve
Lo que no debería
Y es, el momento de algo
Y ellas ríen
Y siguen con su trago.

Esas mujeres que beben con mesura
Pendientes de los demás
Y que poco hablan, casi nada
Susurran cosas al oído
De esos con quienes se han corrido
Y siguen igual…
Viendo a la gente
Abriéndose un poco la blusa
Y calentando las erecciones
Sepultadas bajo el jean.

A esas mujeres,
Mujeres perversas
Les temo.
Nunca están del todo ahí
Lo saben todo
Saben joderme
Podrían joderme
Si quisiera perderme
Se las metería de frente
Nublaría la mente
Y al azotarse los cuerpos
Venírmeles adentro
Quemar sus cimientos.

Esas mujeres de faldas cortas
De piernas largas
Sonrisas maliciosas
Tienen poder sobre mí,
Y no me importa.

Ni la prensa ni el radio.

Pareciera que todo se hubiera acabado,
La tele dice que estamos cansados,
Así el suelo se erosione bajo nuestros pies,
Sin un peso pero con mucho para hacer.

El radio cuenta que estás arruinado,
Que tus sueños son otro cajón olvidado,
En la repisa de una imaginación,
Que el dinero compró sin perdón,

Los placebos que ya no receta el doctor.

Y hoy tras el escritorio,
Con el pelo corto a lo vejestorio,
Finges que todo está bien,
Así los días te llenen de sed,
Con el agua inundando tu ser.

Pero te has mamado,
Lo aburrido no te quitó lo parado,
Hoy dices que mueres de pie,
Con las botas puestas y una sonrisa en tu tez,
Así el mundo te devore los pies,
Las mil y un ratas que esperan verte caer.
Porque ni la tele ni los radios,
Tampoco la prensa,
Que cansa con tanto vocablo,
Dan su mano y te dicen que es,
Un momento para renacer.

Fracaso.

Nos hemos rendido,
Porque en la calle sólo hay vidrios,
Que cortan nuestros ya sangrantes,
Sueños.

Estamos jodidos,
Porque en las noches no tenemos aspiraciones,
Y en el día caminamos,
Aturdidos,
Desconsolados.

Nada cambia,
Por el miedo,
Que  se nos comió las entrañas,
Y cambiamos la vida,
Por plata,
Billetes verdes,
Que para nada alcanzan.

Sentimos el canguelo,
No nos gustan los espejos,
Allí estamos,
Y nos despreciamos;

Queremos ser grandes,
Artistas, cantantes,
Escritores,
Y sólo somos tunantes,
Trajes andantes,
Mercenarios y Farsantes.

¿ En qué momento,
Cambiamos nuestras risas,
Por el malestar de la ira?,
¿ Cuándo fue que desaparecimos,
Para despertar cansinos,
Perdidos,
Destinados al olvido?,

Divaga un paria,
Que fuma un Marlboro,
Con aparente calma.