Noches blancas

Noches blancas

“No hay esperanza
En estas noches blancas”,
Susurran las estrellas
Sosteniendo los labios
De la luna.

Remiendo sus palabras:
Hablan de lleno al cielo,
Y su mensaje hiere la noche,
Y se vierte sobre la tierra:
Es el llanto que conocemos,
El de las noches blancas,
El de los amantes
que carecen de sosiego.

Y ahora, en la quietud de las pisadas,
Alguien más espera
una madrugada;
El instante de los sueños cortos
De la desazón callada:

Siembro en el firmamento
La esperanza que aguarda
En la tristeza de mil y un
Noches blancas…

Es sólo otra estrella
Que nadie toca,
Que tirita en la noche,
Y arde en la ciudad.

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Probablemente

Munch

No puedes
Hacer sangrar
La madrugada.

La noche sigue
Larga
Y el dolor
Gime en las
Esquinas.

Algo ha muerto
Cuando nadie ha
Visto;
Capaz sea mi nombre,
O ya será el olvido.

Ahora,
Deambulo entre las esquirlas
Del negro y amarillo
Los reflejos de la casa,
Y no hay nada.

Algo se ha muerto.
He escrito tartamudeando,
Y la vida me duele.

Probablemente sea la boca
Rasgada contra la almohada.

Es demasiada esquiva
La penumbra de la mañana,
Y quisiera decir algo,
Pero todo me es distinto
Y sé que es pronto.

Probable…
Probablemente…
Capaz…
Tal vez…

No fue así,
Y puede ser de día.

 

Nunca se trató de esto

Kirschner

No,
No se trataba de esto:
No,
Nunca se ha tratado
De esto.

La mañana apesadumbrada
Siembra el blanco azulado
Que se funde en el cielo,
Y el carbón encendido
De negros y amarillos
Ya muere en el recuerdo.

Ojos rojos incineran una pared blanca:
Reclaman su abrazo,
El olvido y la vida,
Mientras la luz de las farolas
Se difumina entre carcajadas.

Vivir no era esto.
No, nunca se trató de esto.
La mirada perdida,
Divaga entre escenas pasadas:
La juventud es un azulejo
De grises dolores,
Y la madurez es el llanto
De los amantes tras el beso cobrizo,
Que duele e incinera y abrasa
La piel,
Retrato de grises aceras
Oscuras cavidades
Bailan algún tango,
Su certeza es sólo la
Indiferencia de sus suspiros.

Hubo un momento
En el que la vida no fue esto:
Y las noches nos fueron promesas
Y barrimos de fuego
Un suelo que nos era esquivo,
Mientras el niño cantaba un villancico,
Sin conocer que el viento
No ha sido nuestro,
Y que los días ya ríen o lloran
Sin que lo sepamos.

Azulejos y saxofones dorados
Crepitan tras el ruido de los autos.
Y no,
Nunca se trató de esto.

Nunca quise que mis ojos
Fuesen esquirlas de
Un momento inacabado.
Y la pared blanca ya me habla
A pesar de sentirme cansado:
Su murmullo es una línea amarilla
Que serpentea la carretera,
Y siento que todos nos perdemos
En lo que queda de ella.
Las alas del reloj se
Estrellan contra una pantalla.
¡Qué corto ha sido el vuelo!
Cuando el tiempo es también esclavo
De sus propias señales,
De su pesado tránsito.

Y ya es de madrugada.
Hay algo que ríe y se incinera
Cuando el cielo
Rompe en llanto.

Y sólo queda nuestro reflejo
Y la frialdad de la pared,
Tras el negro de los párpados.

 

Cumpleaños.

barbet bukowski

Madrugada
Mis amigos
A los lados
Yo
Tirado
En la cama.

Vivir es morir
Y yo aún
No conozco
Mi lecho
O mi muerte.

Madrugada
El vómito que se inhala
Las paredes que lo llaman
En mi vida
Muchas cosas sangran
Y hoy
Entierro lo que sirve
Y lo que no,
Hoy muero y renazco
Pero sigue la desazón.

Todo seguirá igual
veintitrés o cincuenta
Algo se muere
Cada día
Y no hay que llamarles
Penas
Sólo díganle
Existencia.

Vivir es perder,
Perder hasta dejarlo todo
Perder hasta que las palabras
Queden sin sentido
Perder hasta no tener nada
Perder hasta alcanzar
Lo que algún día
Todos los esclavos llamaron
Libertad.

Hoy, a los veintitrés
Todo eso
Y nada
Quiero.

Sólo quiero
Que la resaca
Se termine.

Sólo quiero
Volver a vivir
El día de ayer.

Sólo quiero
Despertarme
Sonreír
No saber
Qué fue
Ni por qué.

Sólo quiero
Fallecer
Y renacer.
Como hoy,
Como ayer.

Te querré un mañana.

Me levanté con ganas
De mandarte a la mierda, de besar tus migajas
Vaciar el recuerdo, perderme en la resaca
De tirar las alhajas y amarte con más ansias
Pero el recuerdo se me ha perdido
En una botella cuyo fondo no he bebido.

Te pensé varias mañanas
En las que la caminaba
Con la mirada enceguecida, con la risa magullada
Momentos de más rabia
Y aún la memoria no me fallaba.

Pero “¿Qué queda después?”
No somos nada
Tras el rincón yaces despistada
No puedo creer
Que te quiera con tantas ganas.

Y cada quién hizo su día
Destruyó la monotonía y paseó por otras vidas
Y ¿Ahora qué?
Me pregunto con las lágrimas atoradas
Y las dudas calcinadas.

El tiempo ha pasado
Y ha dejado todo regado
De mis días quedaron rezagos
De los tuyos aún no me he enterado
Pero “¿Qué puedo hacer?”
No nos queda nada

El recuerdo arde en la garganta
Mientras delirios azules
Se atosigan en mi mirada
Pupilas perdidas
Noche maltratada
Mañana será el día
Te maldeciré en la madrugada
Destruiré el recuerdo, risa coagulada
¡Puta vida!
Te querré entre mis andanzas
Mearé en la esquina de la esperanza.