El café.

Te levantaste,
Pensando que era de mañana,
Y encontraste,
Que la risa no había tocado tu ventana.

Las lagañas,
Te rasgan las entrañas,
Y de tus ojos,
Sólo emanan lágrimas,
Pesadas,
Algunas cansadas.

Tus pies avanzan lentos,
Tropezando,
Alejándose poco a poco de la cama,
Inseguros,
Añorando los días en que tenías calma.

¿ En qué momento la viviste?,
¿ Cuándo te perdiste en su mirada?,
Son esas preguntas,
Las que hoy callas,
En un café instantáneo,
Barato.

Como tu,
Lo que ha sido,
Yace Marchito,
Desahuciado,
Interrogado.

Eres la duda nunca resuelta,
Que te surgió una noche,
Que no dormiste,
Que hubo un sólo reproche,
¿Cuándo te fuiste?,
¿Para dónde y con quién?,
Son las hebras que hilvano,
En un barato café.

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