De los sueños y los traspiés.

El cielo ya no es el mismo,
Las gaviotas se arrojan
Cuando el agua las moja
Y la brisa las hunde,
En el inmenso mar.

Las calles se transitan solas,
Alientos insolados,
Y tu aroma es otro soplo alicorado,
Una nube gris que se teje,
En los tejados de los que te has arrojado,
Cansado, a veces con los ojos morados.

Mientras piensas en lo dicho,
Que las noches son cortas
Que los días pasan largos
Que tu mente es un jardín de memorias
Y los sueños son retratos sin gloria.

Y tras la televisión
Que te controla sin pedir perdón,
Te arrojas a un libro
De esos escritos por un desvalido
Otro ingrato que había visto el cambio
Que se sintió despojado
Ante la crueldad de la realidad,
Que gime, pero de la felicidad.

Entonces dices “mierda,
¿Cuánto dejé de caminar,
Cuándo y por qué?”,
Mientras la T.V.
Te dice que no puedes volver,
Que los sueños se destruyeron a tus pies,
Uno de esos días de vigilia,
Cuando la resaca te acosaba en tu sed
Siendo que el mundo
Es un pañuelo que tiene su revés.

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