El llamado de la selva

kentridge

Hay veces que hace tanto frío
Que el televisor te habla directo al oído
Y te susurra que te quedes;
Y la pantalla titila sin nada más que gente
Gente matándose
Gente amándose
Gente haciendo de todo
Todo lo que no hago
Todo lo que no he sido
Y empiezo a disfrutarlo.

Hay veces que hace tanto frío
Que el teléfono tiembla sin ruido
Y siento la cercanía de la llamada
Miro hacia todos lados
Como si fuese la selva,
Y no hay nada,
No hay sitio, 
Ni rugido
Ni aullido
Que me salve
Que me saque de aquí.

Solo
Estoy solo.

Y hay veces que hace tanto frío
Que abrazo a las paredes
Para sentir el calor.

Habré tenido toda una vida
Bajo el calor de los días.
“¿Dónde se ha ido?”
Pregunto,
“¿Qué queda?”
Repito,
Para sentir el ardor en los huesos
Y matar lo que tengo.

Hay veces que hace tanto frío
Que ya no recuerdo qué es lo que
Ha sido,
Y en el televisor veo mi reflejo
Tras las caras de la gente,
Y al salir del cuarto,
Corro de vuelta,
Hacia la ventana,
Me quedo viendo
Hacia donde corren los niños
Y se escucha el aullido
“Aún queda selva”,
Y los huesos se quiebran
Y la vida
Se siente en la cara.
Los quejidos
Arrullan al silencio
Y en la boca 
Se quiebran las palabras.

Entren, que me encontrarán.

Aquí estoy, en la calle no pasa nada
Y yo sigo pensando en hadas
En duendes, en lo que no cuentan los periódicos
Porque afuera está muy frío
Y adentro me encuentro ardiendo.

Paso de página, que esas cosas poco valen
Que aquí estamos para hacer dinero,
Para vivir tranquilos, para obviar los delirios
Así me muera por dentro, así el calor se extinga y me bañe en hielo
Son los consuelos de un viejo, que me narra las enseñanzas del nuevo siglo:
“Trabaja, compra una casa, ten hijos, planta una semilla, que no la verás marchita”

¡Poco importa lo que digan, lo dicen los infelices!
¡Los que van a la oficina con miedo a la renta, a las facturas, a la vida!
¡Ustedes no me hablen! ¡Que a mierda les sabe la boca!
¡Ustedes no me griten! ¡Que de sus días no salieron historias!
¡Lloriqueos de los muertos, ardan en el cemento!

Y prendo la televisión, no hay nada
CNN, FOX, la mierda de siempre
El mundo está jodido, misiles en Gaza
Palestina en llamas, guerra en Colombia
Infierno sin memoria
Y busco una comedia, que me haga olvidar
Los días tristes, las bombas que están por estallar
No la encuentro, esas no las pasan
No hay Friends que valga
Cuando los muertos divagan
Cuando los niños estallan.

¿Cuándo será el día en que me toque?
¿Cuándo entrarán? ¿Cuándo me sacarán?
¿Vendrán armados? ¿Tendré tiempo de hablar?

¡Malditos hijos de puta!, ¡aquí me tienen y no tienen que timbrar!
¡Rompan la puerta!, ¡que los muertos ya los enterraron cuadras atrás!
Aquí me tienen, y mis balas son palabras a punto de estallar
Mi sonrisa es una bomba a punto de implosionar
Mis pasos son caricias, caricias que erosionan
Su dicha, su puta felicidad
El cementerio que se esconde sin epitafios
De familias con ganas de llorar
A los que se fueron, a los que no verán más
A sus hijos: los que el “Estado” supo asesinar.

Aún no me tienen, hay gente que no pueden comprar
¡Vida de mierda! Mueran, que hay gente que ya no quiere llorar
¡Mueran! que sus bombas la prosa no sabe borrar.

Dedicado a las ratas (políticos, militares asesinos, etc) que enaltecen con honores. Somos pocos, pero no somos sus errores. In memoriam de los “Falsos Positivos”.