Noches blancas

Noches blancas

“No hay esperanza
En estas noches blancas”,
Susurran las estrellas
Sosteniendo los labios
De la luna.

Remiendo sus palabras:
Hablan de lleno al cielo,
Y su mensaje hiere la noche,
Y se vierte sobre la tierra:
Es el llanto que conocemos,
El de las noches blancas,
El de los amantes
que carecen de sosiego.

Y ahora, en la quietud de las pisadas,
Alguien más espera
una madrugada;
El instante de los sueños cortos
De la desazón callada:

Siembro en el firmamento
La esperanza que aguarda
En la tristeza de mil y un
Noches blancas…

Es sólo otra estrella
Que nadie toca,
Que tirita en la noche,
Y arde en la ciudad.

Girasoles grises

oskar-kokoschka-Dresden-Neustadt

Sigo el caudal de aves
Que surcan el cielo.
En el horizonte,
Sus alas tejen remolinos
Y la noche se curva bajo su peso,
Como si la tierra besase las estrellas
Y estuviésemos ascendiendo.

Lamo la superficie de las nubes,
Recorro el cristal de la luna,
Su superficie, áspera y frágil,
No reconoce mis dedos.

Cierro los ojos en espera
De la noche.
El día empieza a hacerse largo,
Y no entiendo a las personas
Que me salen al camino;
Murmuran expectantes
Un secreto que no conozco,
Reconocen la soledad
En mis aullidos.

Siembro una lágrima a la comisura
De mis párpados,
Y aguardo a que la sal cubra
Mis mejillas.

He recorrido esta ciudad durante mucho tiempo,
Tanto que he olvidado sus calles, sus esquinas,
Y su cielo se abre de cara a mis pensamientos,
Revolotean mis sueños como estrellas en el cielo,

Me siento caer.

Ya pronto será de noche.
Saltaré entre las estrellas
En busca de mi sombra,
Atenazaré mis pasos
Para no sentir su ruido.

Caminaré de cara a la luna
Sin ver al suelo,
Recogeré las lágrimas
Que olvidé
Quemar en el camino.

Al final de la noche,
Todos duermen sobre
Girasoles grises,
Cenizas agujerean sus alas:
No es más que la estela
de los pétalos carbonizados.

Su vuelo es aparente,
Como incipiente la risa:

Esperan vivir.

 

Noche

Kirchner (15)

Empieza a resultarme extraña
Esta calle, sus esquinas,
La transito rápido e indistinto
Cada paso es un reclamo contra el tiempo,
Cada suspiro es un insulto contra mí mismo.

Desespero, arranco con la boca la hiel
De mis orillas,
La piel, cercenada y rojiza,
Estalla entre mis dientes:
No sabe a nada,
A nada más que risa.

Camino de frente al cielo
Piso estrellas y girasoles,
Son baldosas que no conocen mi fiesta,
Mi baile particular,
Y mis pies se deslizan sobre el viejo
Tapete negro,
Que no alcanzaban mis ojos.

Soy otra luz en el firmamento,
El dolor de una madrugada,
El aullido de un perro que ya
Se ha ido, que no
encuentra su casa.

Ladro de cara a las estrellas,
Mi rostro se baña en rocío,
Espero a que amanezca,
Mis palabras son fuego que
Escribe crepitando,
Riendo y llorando mientras
Siento la madera.

Y sé que, en algún momento,
Hasta la noche teme,
Su suspiro es el abrazo del
Sonámbulo,
Que se estrella con la almohada.

La noche sabrá vencerme,
Sus besos serán fríos.
Cuando ya no hayan estrellas,
Buscaré cobijo en las esquinas
Del corazón,
Ladrando y mordiendo basura
Seré querido.

Esperaré el fin de mi baile,
Las estrellas me conocen
Solo,
Mis ojos serpentean su brillo
Ninguno sabe de alegría.

El día de la muerte (toda una vida).

George Grosz. To Oskar Panizza

A veces pienso en el día
En el que estaré muerto.
Me los imagino a todos llorando,
Algunos riendo,
Otros mirando directo hacia el suelo.

Recordarán lo bueno que fui,
Dirán que nada fue justo conmigo,
Creerán que nunca hice nada malo,
Obviaran mis errores
Mis pesares,
Creerán en las mentiras
Y rellenarán los vacíos
Con tiernas palabras
Que desconozcan todo ese otro lado,
La belleza de la triste amargura,
El rencor de los días felices.

Me imagino a mi madre abrazando a mi padre,
Me imagino a mi hermano besando la frente
De un cuerpo gélido,
Que lentamente dejará de parecerse a mí.
Imagino a mis amigos,
A los lados,
Pensando en todo lo bueno,
Lo triste,
La pasión y la gloria de una vida,
Los lamentos de algo que ya no está allí.

Los recuerdo a todos;
Y los quiero borrachos.
Espero que así sea.

Mientras la vida termine por morir
Y no quede nada más para lamentar.
Y se haya quedado
Un cuerpo sin nada que sufrir.

He pensado en la muerte
Y no he visto nada más
Que la tristeza del hombre.
He respirado en la herida de la victoria
He querido con resentimiento
He añorado no tener que levantarme
He querido sembrar muerte y recoger vida.

He querido y he odiado lo que he podido,
Y, en los días,
Las caricias se pierden en un rostro
Que busca cariño
Y que no quiere,
Verse del todo perdido.

He pensado en la muerte
He querido no estar aquí,
He odiado mi vida,
He odiado lo que sido,
Me he contentado con palabras transparentes
Que se extravían en el níveo arrullo de la pared.
He extrañado los versos que no he escrito,

He querido ser mejor,
No he querido lo que he sido.

Con todo,
He visto a la muerte,
Y en noches como esta,
La he tenido entre los brazos.
Nos hemos besado,
Nos hemos querido,
No quisimos separarnos.

Pero queda seguir,
A pesar de todo,
Contra la furia de la vida,
Y el silencio de los pasos.

Toda una vida
Que no alcanza a ser vivida
Y que puede anticiparse.

Toda una vida…
Y no hay caminos
Sin luz que calcinen
Las estrellas.

Vida entre paredes (En esta casa)

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Hay vida en esta casa.
Hay gente que duerme,
Y otros que se pierden
Entre las sombras y la luna.

En esta casa,
Hay sueños que reclaman ser vividos,
Aspiraciones que gimen,
Vidas que nunca serán llevadas,
Rezos que no llegan a nadie
Sonrisas que se pierden en nada.

En esta casa,
Una generación se debate
Entre la indecisión y el silencio.
El peso de los días
Ha marchitado a los abuelos,
Ha debilitado a los viejos,
Ha asesinado a los jóvenes,
Ha enterrado a los niños.

A dos pasos de la luna,
Preferimos las sombras
Fundidas en las esquinas de los cuartos.
Oímos las ratas
Contemplamos el roer
Besamos nuestras manos
Y nos aferramos a las sábanas.

El frío hace que todo tiemble,
Y aquí,
Todos se debaten
Para querer vivir
Sin mirar los cuartos
Donde todo se ha ido,
Y nunca ha querido volver.

En esta casa,
Todos mueren
Mientras juegan sus últimas cartas.
Ya no hay estrellas
Ni personas
No hay cielo,
Sólo un techo negro
Que impacienta los pasos.

La vida está cansada
Desde que todo empezó a doler.
Los niños no quieren a sus padres
Y las madres sólo quieren morir.

Me veo en medio de todos
Y siento miedo.
Hay demasiado silencio
Cuando todo se hace rencor,
Y ya nadie sabe
Ni pregunta,
Qué ha sido de mí.

No tengo la respuesta.
Y el sonido se pierde,
Se escapa de aquí.

Dos de la mañana

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Son las dos de la mañana
Y siento el latido de la noche
Golpear como agua
Contra las ventanas.

Son las dos de la mañana
Y siento el peso del día
Asfixiándose
En la llave del agua.

Son las dos de la mañana…
Y no sé que ha sido del día
Ni qué será de mañana.
Lanzo los dados,
Esperando dormir.

Escucho una canción que no me dice nada
Escucho una canción que confundo con otra
Escucho una canción que no planea acabarse…
No sé que ha sido,
Y nada parece saberlo.

De vez en cuando
Lanzo los dardos contra el blanco
Nunca lo veo,
Llevo los ojos cargados
Y no le atino…
No le atino.
Sigo intentando.

Son las dos de la mañana…
Y los días se sienten iguales,
A veces se me tensa la espalda
Siento que algún aullido
Pretende golpearme.

Pero siempre me tengo de vuelta
Yo,
De vuelta
Y espero no encontrar vuelta
A lo mismo.

Pero son las dos de la mañana
Y la noche, lentamente,
Parece irse.
Hay demasiadas estrellas
Sangrando
En las mismas noches
De todos los días.

Espero no las veas.

Espero…

No.
No,
Espero.

Sumérgete

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Nunca lo sabrás
Es en el camino que se decide
Lo que ha de ocurrir.

Por eso,
Tan sólo por eso,
Toma un par de tragos
Mira hacia el cielo
Cuando sea de noche.

Puede que las estrellas
Lloren por ti,
Puede que las estrellas
Se fundan en el culo de la botella
Y la luz quede tras las pupilas.

Puede que se tenga un instante de paz
Aunque se esté a punto de morir.

Mirar hacia el cielo a falta de consuelo
A falta de personas
A falta de algo que otorgue un sentido
Un par de pálpitos,
Y una sonrisa
No necesitas más.

Por eso,
Mira hacia el cielo
Procura que arda
Que los ojos se fundan en el fuego
A pesar de las lágrimas
Que nunca podrán apagarlos.

Acostúmbrate a eso
Y enfoca la mirada,
Puede que la luz se disperse
En los ojos.

Puede que pase algo,
Luego.
O puede que nunca…

Pero eso es vivir
Bebe un sorbo
Puede que algún día
Tal vez,
Seas feliz.

O puede que no.

Levántate del banco
Y busca otro trago,
Sumérgete:
Así sea la muerte
Está por venir.

El mundo es ciudad.

El mundo sería un lugar mejor
Si en los callejones oscuros
No se oyeran gritos ahogados
Aullidos enjaulados

Bajo el llanto y el pesar humanos.

El mundo sería un lugar mejor
Si las cadenas que nos atan
A los placeres
Fermentados en la publicidad
Se destruyeran
Y nos permitieran volver a pensar

Por nosotros, que no es lo mismo que ser parte del stand,
Del gran supermercado social.

El mundo sería un lugar mejor
Si en las calles
Tener una billetera no fuera una garantía
Ni un celular un aliciente de seguridad
Ser nosotros mismos
Debería bastar
Así suene ridículo
Pútrida actualidad.

Y de ciudades en guerra
Ladran los perros
Cementerios dejados
A unas lápidas mohosas
Sin nombre, tan sólo rebosan
En las calles, bajo cuatro ruedas
Porque la noche se hizo
Para vernos caer
Sentir la sonrisa ceder
Ante un mundo cruel
Que se excita con el sudor de nuestra piel
Bañado en deudas
Temores
Insulsos reproches

Y nadie sabe qué hacer
Porque nada está bien
Así algunos
Se quejen de que así es.

Por eso nos enclaustramos
Tras paredes de diez metros cuadrados
Nos armamos
Apretamos gatillos imaginarios
Para seguir vivos
Porque el mundo es un lugar frío
Y por eso hablan de un paraíso
Lejos del humano.

Por eso al mirar
Al cielo sin tocar
Lágrimas caen sobre la ciudad
Y yo sólo creo que
El mundo sería un lugar mejor
Si al ver las estrellas
No viéramos nuestro reflejo,

Para quedarnos vírgenes,
Ante el espejo.