La última de las esquinas

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En la última esquina del corazón
Una vida se desliza y huye,
Se pregunta por los días que vienen
Y los que ya se han ido.

Se recluye en la última de sus esperanzas
El sol rojo que carcome el viejo sofá,
El sonido del primero de los instantes
La vieja sonrisa de las alegrías pasajeras.

Me levanto, sonrío
Sé que sólo así
Todo tiene un final.
Una vieja cicatriz me recuerda
Que el camino ha sido único
Que no hay pasos que puedan
Con mi lento trasegar.

Cargo con mi cuerpo arrastrando el alma
Y vuelo más lejos, más lejos
Cada vez más lejos de todo.
El camino ha sido único,
Los días vividos me lo han asegurado.

De vez en cuando,
Huyo a la última de las esquinas
A la esquina del corazón,
Cuando todo se ha perdido y
La habitación se ha hecho más pequeña,
Más blanca, más negra.

Sé que allí podré verme
Así no encuentre retorno
Y la vida siga bajo el temblor
Del tiempo,
Y el ajetreo del reloj.

Consolándome en el último
Y primero de los destinos.

Desilusión.

carne y madera

Creí
Creí cuando no tenía nada
Y me fui aferrando a ello.
Creí sin más en la sonrisa
Que veía con los días.

Creí
Creí al ver sus ojos,
Al verme reflejado en ellos
Creí cuando todo estaba oscuro
Y yo estaba muy sobrio,
Cuando la risa se secaba tras los escupitajos
De una noche enlagunada.

Creí, bajo el vodka y el baccardí
Creí tras el aguardiente
Creí bajo la lluvia
Creí mirando al sol
A veces sonriente,
Otras veces,
Con el dolor, entre los dientes.

Creí cuando no tenía nada más
La vi, sí, la vi,
Ahí, alegre
Pendiente de mí.

La vi deslizarse por mi vida
Aferrarse a mi espalda
Besarme las orejas
Y arrancarme la vida
Con cada roce,
Con cada palabra.

La vi, 
Hoy no está aquí.
Si el amor no es estar borracho
Y sentirse satisfecho,
No sé qué es,
Nunca lo sabré.

Si amar no es vomitar para querer besar
Y escupir las cenizas en los orinales,
En las cornisas, de la vida,
Beberse las tristezas y arrancarse los labios
En los cortes de las esquinas,
En los lugares de cuatro paredes,
Cuatro cornisas,
En las celdas de la vida,

No lo sé.

El hombre, como los vasos,
Como las piedras,
Como los pájaros,
Se quiebra,
Estalla,
Relampaguea
Hiede
Duele.

Creeré que esto no fue cierto,
Seguiré bebiendo,
Bebiendo,
Existiendo,
Hasta que los gatos chillen
Y la vida se me acabe.

Hasta que las cicatrices se marquen,
Y el cuerpo no sienta el desgaste.

Hasta que la luna me vea,
Y no se ría,
Antes me tema.
Creeré que se habrá ido,
Y  me compraré otra botella.

No hay tiempo para mí,
Menos para ella.
Miro hacia el suelo,
Queda poco espacio
Entre la carne y la madera.