Por la cobardía

Muñoz cortinas de baño

Ahora,
Mientras los minutos corren al compás de la huida
Y  los pensamientos divagan estallándose en la cabeza
Mientras que pequeños ruidos se trepan por la habitación
Y me traen de vuelta la soledad de los vivos,
Me desquito con las teclas buscando algo que,
Ahora,
(Sí, ahora)
Valga la pena.

Ahora que todo se termina y vuelve a empezar
Y vivir se convierte en pasos quebrados sobre las mismas baldosas,
El aferrarse a todo lo que no sea propio
Que no sea yo,
Me lleva a retomar el camino para ver si me pierdo
Y no vuelvo a llegar
Donde estoy,
Ningún lugar.

Ahora que todo se termina, un avión sobrevuela el apartamento,
Una mujer cruza la calle de enfrente,
Un hombre le da la mano a su hijo
Mientras sigo renaciendo para morir en el instante.

Por la cobardía dejo manifiesto lo perdido :
El amor en los ojos de otro
La fuerza para sonreír sin tristeza
Cierto gesto en la cara
La complacencia de mis padres
El calor de los días
La sinceridad que tensa la cara
Diez vidas que no murieron anodinas
La posibilidad de cambiarlo todo
Creer (tener) la fuerza para cambiarlo todo.

Por la cobardía me he perdido a mí mismo y me he vuelto a encontrar
Ahora que todo se ha perdido
Y no tengo ganas siquiera,
De volver a empezar.

Por cobarde…
Mil instantes de ira estallando contra las paredes
Cristales que se quiebran tan sólo en la cabeza
Y que se rearman en las alacenas,
Imágenes que pasan por reales ante la incapacidad de ser vividas
Una sonrisa que esconde una mueca de asco
Unos brazos incapaces de sostener el mundo
(Sostenerme a mí, mi precario mundo)
Por la cobardía me tengo ahora escribiendo,
No viviendo.
Siete vidas masacradas por la libertad,
Aún no lo entiendo.

Y ahora sólo quiero que el mundo
Se quiebre ante mis ojos,
Hasta incendiarse.

No lo lograré
Pero ahora, siquiera,
Lo sé.

Por cobarde me perdí de todo
Y ahora lo quiero de vuelta.

Por la cobardía…
Una vida de mierda,
Dos segundos de silencio
Una brisa gélida en la espalda
La muerte del hombre,
El renacer del niño.

Advertisements

Sólo a veces (y muy de vez en cuando)

magritte-21184251640

¿Sabes?
A veces busco en mis cuadernos viejas hojas
Eternos retazos de algo que te debí haber escrito,
Y no lo encuentro…
Pareciera ser que nunca han existido.

Me conformo con desparramar las hojas sobre la almohada
Buscando entre las hojas el recuerdo que no sabe a alquitrán
Y me deja tranquilo, pero no, no está
Ya no está.

Te busco de vez en cuando en eternas palabras
Que se quiebran al instante en que son retomadas,
Viejas palabras que se pierden en la sonrisa más ingrata
En el suspiro prolongado, la mirada que se cae y se agita
El cuerpo que se cuece en sudor.

Te he buscado demasiado tiempo
Nunca supe encontrarte.

Me aferré a lo dicho, a lo hecho
A lo vivido y a lo que pudo ser,
A los días sumergidos en intermitencias
A las palabras pronunciadas con sabor a muerte
A un par de reminiscencias que siempre me atacaban
Por la espalda, a mansalva
Justo antes de dormir.

Te he buscado demasiado tiempo
Y ahora sé que nunca te encontré
Nunca supe encontrarte.

Mas te sigo buscando
A pesar del tiempo
A pesar de los esfuerzos.

¿Dónde estás?

De ida.

He visto como la descomposición se gesta
En las avenidas y en los bares, prófuga
Hija del desmadre,
Mientras miramos el cielo y los faros no nos dejan tocar las estrellas
Y tan sólo vemos el vaho de los cuerpos hacinados
Navegar en el aire.

Me he perdido horas en las que pienso
Que en la calle las basuras se acumulan
Y los sueños yacen rotos
Tras las jeringas y los cigarrillos
Que nos pasamos por la vida
Cansados
Extraviados
Nadando entre el cemento
Aguantando el ardor
Los callos en los pies son prueba del sudor
De la sangre
Un cuerpo que pide otra copa de alcohol
Mientras sigo en un bus
Atravesando con los ojos la ventana
Viendo mi mirada atrofiada
Tras las luces de una ciudad desolada
Que en su asomo sólo grita despojos
Pitidos, aullidos, ira, quejidos
Lamentos de un siglo marchito
Mientras las paradas se acumulan
En el trayecto de los días
Vidas perdidas
Y sólo queremos llegar a casa
Aterrizar la cabeza contra la almohada
No pensar
Destruir la casualidad
Dormir en la costumbre
Nunca despertar

Quedarnos en lo fácil,
Conformarnos con respirar.