Lluvia cansada

study

En la profundidad de una lluvia cansada
La gente se aglomera: miran hacía fuera,
Piensan en esas posibilidades
De grises contornos,
Tan sólo aparentes.

El leve goteo de las esperanzas
Se pierden en el aire,
Y el rojo del ladrillo se convierte
En el rojo de los ojos,
En un verde aún no visto
De un paraíso distante.

Las palabras ya perdidas
En las cunetas inundadas,
Y el clamor de las bocinas
Estropea la avaricia
De un cielo ensangrentado
De blancas estrellas.

En la profundidad de una lluvia cansada,
El cuerpo espera las palabras
Palpita el brillo cobrizo
De las promesas no resueltas,
De las esperanzas aún latentes,
Mientras la ciudad muere bajo el yugo
Del crepitar de los cristales.

En alguna parte
Entre paredes blancas,
Siento la risa de la lluvia
En su cópula con el viento.
Escucho el ruido excitado
De testigos cristales.

Y el cielo se entreteje de
Negras inseguridades,
Y empieza a escampar.

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Un buen momento.

Estamos pasando un buen momento
Nuestras mentes se pierden en la cerveza
Los pensamientos se hilvanan en la lucidez del instante
Con suficiencia
Sin mayores trastes.

Seguro que estamos bien
Lo pensamos mientras los sorbos bajan amargos
Y el frío de la cebada quema la garganta
Los ojos distraídos
Las pupilas se dilatan
El cuerpo se retuerce
Mientras nuestra alma calla

Todo está muy bien, genial
La luna alumbra el asfalto
De la esquina donde estamos
Perdidos ante el hallazgo
Del mugre, de tanto barro
Demasiado calor humano
En la calle otro asesinato
La brisa baja seca
Tras la lluvia que nos golpea el rostro
Mientras agachamos la cabeza
Y buscamos en el neón la salvación
Una luz en el callejón
Pero de seguro estamos bien.

De seguro estamos bien.

Puede que sigamos bien
En nuestras mentes ya se dilucida el hartazgo
Pensamientos difusos perdidos en el neón
En el frío de las luces
Caemos de bruces
El roce con el cemento
Imágenes que se sobreponen.

Nos levantamos
Al sentir la lágrima que se esconde
En la sonrisa
En el trago
En el puto asco
Mientras nos perdemos
En nuestros cuartos
Y nos quejamos del mundo
Que es sucio
Corrompido
Demasiado abstracto y jodídamente corroído
Decidido a destruirnos

Y bajamos otro trago
Anís incinerado
Quema la garganta
Odiamos los rezagos

“Mañana será otro día”
Nos repetimos cubriendo el rostro
Mintiendo ante la almohada
Los deseos de otra noche alcoholizada.