No hay nadie aquí

Beckmannlanoche

No hay nadie aquí.
Se puede oír el latido de los carros
El traqueteo de la máquina engullendo gasolina,
También se puede oír el grito de la gente
Sordo, tumultuoso, distante
Pidiendo un momento a los oídos de los muertos.

No hay nadie aquí.
Y, a lo lejos, una mujer insulta a su marido,
Un niño patea una pelota de fútbol
Una mujer camina por un parque
Y alguien más, aparte de mí,
Escribe.

No hay nadie aquí
No hay tiempo para nadie.

Los supermercados se escuchan abarrotados
A pesar de no escucharse, a pesar de no tenerse
De frente,
Y alguien estará llorando,
Alguien estará muriendo,
Como también alguien estará amando
A otro,
En secreto…
Mientras los pájaros huyen en la ciudad de la carroña.

“No hay nadie aquí”
Repito
“Nadie aparte de mí”
Me digo,
Y sé que afuera,
La gente está viviendo.

No hay nadie aparte de mí
En estas cuatro paredes,
En mi propia jaula,
Ese sitio al que siempre vuelvo
Magullado o feliz,
Y que llamo “casa”.

No hay nadie…
Aparte de mí.
Eso es lo que digo cuando,
Al mirar a la pared,
Siento el reflejo de los ojos,
MIS ojos,
Golpeándome,
Queriendo verme caer.

Y de seguro afuera,
Alguien estará pagando una cuenta bancaria
O besando por primera vez.

Yo sigo aquí dentro
Imaginando…
Matando al tiempo con agujeros sobre la pantalla
Deseando en secreto y arrullando al silencio,
Meciendo recuerdos sobre quebradas fotos pasadas.

Mientras la gente vive.
Mientras la gente muere.
Mientras estoy muriendo,
Arrancándole secretos
Al nudo de mis pensamientos.

No me estremezco.
Concedo un minuto de vida
A los aullidos del silencio.

Faldas cortas.

warhol-banana

Esas mujeres de faldas cortas
Y sonrisas maliciosas
Que miran y que matan
Y que siempre maltratan.

Esas mujeres de faldas cortas
Que se ponen la mano en la entrepierna
Y no cruzan del todo las piernas
Esas que sonríen,
Cuando sabe que uno ve
Lo que no debería
Y es, el momento de algo
Y ellas ríen
Y siguen con su trago.

Esas mujeres que beben con mesura
Pendientes de los demás
Y que poco hablan, casi nada
Susurran cosas al oído
De esos con quienes se han corrido
Y siguen igual…
Viendo a la gente
Abriéndose un poco la blusa
Y calentando las erecciones
Sepultadas bajo el jean.

A esas mujeres,
Mujeres perversas
Les temo.
Nunca están del todo ahí
Lo saben todo
Saben joderme
Podrían joderme
Si quisiera perderme
Se las metería de frente
Nublaría la mente
Y al azotarse los cuerpos
Venírmeles adentro
Quemar sus cimientos.

Esas mujeres de faldas cortas
De piernas largas
Sonrisas maliciosas
Tienen poder sobre mí,
Y no me importa.