Tarde en la noche

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Es tarde en la noche
Y el frío empieza a entrar
Por la ventana.

Lo siento recorrer toda la habitación
Golpear directo contra la carne
Hasta hacerla crepitar.

Me detengo en los latidos del tiempo
En el sonido de la noche,
Que todo lo destruye,
Con su arrogante silencio.

De vez en cuando,
Suspiro y perforo
El cuerpo del viento,
Lo siento quebrarse ante
Mis párpados,
Como la luz de las farolas
Contra los charcos de la calle.

A veces me detengo
Y miro hacía el techo.
Su níveo resplandor
Enceguece los días
Que faltan por vivir.
Me hace retorcerme
Hasta querer roer el
Calendario,
Hasta querer penetrar
De lleno en el curso
De mi vida.

“¿En qué momento se perdió todo?”
Me pregunto,
Y afuera siento que el frío se aleja
Y la gente corre hacía algún lado.

“¿En qué momento se perdió todo?”
Me sigo preguntando,
Y siento la lengua temblar
Bajo el peso de las palabras dichas.

Toda una vida,
Todo el transcurrir
De una precaria desidia
Me ha hablado de mí.
Me ha dicho quién soy.

Me ha abrazado en las noches,
Me ha dado cobijo,
Me ha besado cuando más
Solo he estado.

He querido a quiénes me han odiado
Y he repudiado a mis seres más queridos.
He querido romper mis propias barreras
Para verme superado por mis propias metas.

He sido lo que no he querido,
A pulso,
Sin resquemor,
Como las luces perdidas
Que ya no se distinguen en el cielo.

Apunté demasiado lejos
Quise todo lo que estaba aquí
Y que nunca fue para mí.

Y a veces,
Sólo a veces,
Me quedo contemplando
El níveo cielo,
De un oscuro cuarto
En algún apartamento
Entre varias palabras
Fragmentos de vida
Arena que dice,

Que he estado aquí.
En medio de todos,
Buscando dónde,
Siquiera
Volver a vivir.

Cierro las ventanas,
Espero que nadie me vea,
Espero que todos estén durmiendo,
Que el mundo se quede
Tendido ante mí.

Vuelvo a soñar,
Me tocó la carne,
Y siento el temblor
Quedarse con todo.

Y sólo quiero
Detenerme en el suelo,
No murmurar
Ni afirmar nada.

Dejar que todo sea.
Dejar que, con todo,
Algo se muera,
Y la dicha se quede
Retorciendo el pasado,
Hasta hacerlo sangrar.

Y que todos,
De cuando en cuando,
Podamos reír.

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Entre paredes

kentridge2

Tantas razones para querer la propia vida
Tantas razones para no matarse.
Tantos momentos para emprender la huida
Tantos instantes para terminar con todo.

Tantas razones he tenido
Para querer huir
Para querer despedazarlo
Todo,
Para sentarme a mirar a la pared
Y remendarlo
Todo,
No sé lo que he hecho.

Nadie sabe
Lo que ha sido
De sí.

Me desprendo de un par de pensamientos
Interrogo a las paredes,
Y todo rebota, rebota, rebota
Se estrella contra la cama
Me tiene de vuelta
Y vuelvo a comenzar.

En el transcurso de los años
He aprendido a odiar lo más querido
He querido odiar lo más querido
A veces puedo
Otras no.

Sin embargo,
A veces logro mirar por la ventana
Y de la gente,
Brota el murmullo.
No es lo mismo de siempre,
Es diferente.
No lo entiendo,
Vuelvo a la cama
Me hago una paja.

Espero estar bien.

En el curso del tiempo
He decidido hacer muchas cosas
No he logrado nada.
He remediado mis fracasos
Con un par de lamidas
A los vasos rotos,
Y mi lengua la he remendado
Con sal, mierda,
Y demás sentimientos
Encontrados.

No he logrado mucho,
La vida ha hecho
Lo que ha querido
De mí.

De mi vida he amado lo que no he hecho,
He despreciado lo que he sido
He querido volver a estar,
Volverlo a vivir,
Para que fuese diferente.
Empero, siempre fui “yo”,
Siempre ese yo, del momento,
El yo presente,

El que estuvo,
Ahí.

La edad me ha dejado con varias cicatrices
Un par de dedos sangrantes
Y las uñas enconadas.
Siempre quise saberlo antes,
Pero tuve que vivirlo
Para aprenderlo.

Nunca fui suficiente.
Nunca fui demasiado.
Eso sí, puedo decir,
“Estuve presente”.

De los años transcurridos
Con poco me he quedado:
Un par de películas
Un par de libros
Un par de retazos
Unos buenos amigos
Varios tragos
Recuerdos que se incineran
Tras la luz de la ventana.

Nada ha sido mío…
Pero lo he disfrutado.

De lo poco que he sido
Me he quedado con lo que no soy,
Con lo que no he podido ser.
El desprecio es el gas que hace que estallen
Las paredes,
Y los recuerdos
Y los instantes
Y las sonrisas
Y la ira
Y todo lo que hace
Bello al hombre.

Me quedo con todo,
Menos conmigo…
A pesar de mí.

Abro la llave
Y el grifo gotea…
Caen pedazos
Cae el agua
Se confunde con
Los gritos,
Con el sudor
De las manos.
Espero no verme.

Siento vivir.

 

El llamado de la selva

kentridge

Hay veces que hace tanto frío
Que el televisor te habla directo al oído
Y te susurra que te quedes;
Y la pantalla titila sin nada más que gente
Gente matándose
Gente amándose
Gente haciendo de todo
Todo lo que no hago
Todo lo que no he sido
Y empiezo a disfrutarlo.

Hay veces que hace tanto frío
Que el teléfono tiembla sin ruido
Y siento la cercanía de la llamada
Miro hacia todos lados
Como si fuese la selva,
Y no hay nada,
No hay sitio, 
Ni rugido
Ni aullido
Que me salve
Que me saque de aquí.

Solo
Estoy solo.

Y hay veces que hace tanto frío
Que abrazo a las paredes
Para sentir el calor.

Habré tenido toda una vida
Bajo el calor de los días.
“¿Dónde se ha ido?”
Pregunto,
“¿Qué queda?”
Repito,
Para sentir el ardor en los huesos
Y matar lo que tengo.

Hay veces que hace tanto frío
Que ya no recuerdo qué es lo que
Ha sido,
Y en el televisor veo mi reflejo
Tras las caras de la gente,
Y al salir del cuarto,
Corro de vuelta,
Hacia la ventana,
Me quedo viendo
Hacia donde corren los niños
Y se escucha el aullido
“Aún queda selva”,
Y los huesos se quiebran
Y la vida
Se siente en la cara.
Los quejidos
Arrullan al silencio
Y en la boca 
Se quiebran las palabras.

Distancia entre las dos puertas cerradas.

Magritte

Distancia es estar aquí encerrado
Con las puertas cerradas,
De la vida, del tiempo,
Del cuarto.

Distancia es pensar que todo va a cambiar
Pensar que algún día algo pasará
Pensar que, seguramente, algo vendrá
Es la distancia entre las palabras y la realidad
Entre la vida y la muerte,
Eso que termina,
Para reír y empezar.

Es la distancia…
Veintitrés años de idas
Y venidas,
Algunos buenos ratos
Un par de felices años…
Y el resto se soporta.

Y se vive para aguantar
Y volver a ser feliz
Y así se escriben
Convulsivas palabras
Que desean vomitar
Copular
Sobre el papel.

“Todo sea
Por volver a ser
Feliz”
Repito
Y miro a la pared.

Son dos puertas que cierro
Para nunca más abrir
Y que sólo quede la distancia
Y el recuerdo,
Una sonrisa en la cara
Para poder morir.

Dos puertas que se cierran:
Vivir, morir
Al nacer.
Apago las luces
Sólo queda…

Solo quedo.