Noche

Kirchner (15)

Empieza a resultarme extraña
Esta calle, sus esquinas,
La transito rápido e indistinto
Cada paso es un reclamo contra el tiempo,
Cada suspiro es un insulto contra mí mismo.

Desespero, arranco con la boca la hiel
De mis orillas,
La piel, cercenada y rojiza,
Estalla entre mis dientes:
No sabe a nada,
A nada más que risa.

Camino de frente al cielo
Piso estrellas y girasoles,
Son baldosas que no conocen mi fiesta,
Mi baile particular,
Y mis pies se deslizan sobre el viejo
Tapete negro,
Que no alcanzaban mis ojos.

Soy otra luz en el firmamento,
El dolor de una madrugada,
El aullido de un perro que ya
Se ha ido, que no
encuentra su casa.

Ladro de cara a las estrellas,
Mi rostro se baña en rocío,
Espero a que amanezca,
Mis palabras son fuego que
Escribe crepitando,
Riendo y llorando mientras
Siento la madera.

Y sé que, en algún momento,
Hasta la noche teme,
Su suspiro es el abrazo del
Sonámbulo,
Que se estrella con la almohada.

La noche sabrá vencerme,
Sus besos serán fríos.
Cuando ya no hayan estrellas,
Buscaré cobijo en las esquinas
Del corazón,
Ladrando y mordiendo basura
Seré querido.

Esperaré el fin de mi baile,
Las estrellas me conocen
Solo,
Mis ojos serpentean su brillo
Ninguno sabe de alegría.

La última de las esquinas

kirchner_berlin_street_scene_1913

En la última esquina del corazón
Una vida se desliza y huye,
Se pregunta por los días que vienen
Y los que ya se han ido.

Se recluye en la última de sus esperanzas
El sol rojo que carcome el viejo sofá,
El sonido del primero de los instantes
La vieja sonrisa de las alegrías pasajeras.

Me levanto, sonrío
Sé que sólo así
Todo tiene un final.
Una vieja cicatriz me recuerda
Que el camino ha sido único
Que no hay pasos que puedan
Con mi lento trasegar.

Cargo con mi cuerpo arrastrando el alma
Y vuelo más lejos, más lejos
Cada vez más lejos de todo.
El camino ha sido único,
Los días vividos me lo han asegurado.

De vez en cuando,
Huyo a la última de las esquinas
A la esquina del corazón,
Cuando todo se ha perdido y
La habitación se ha hecho más pequeña,
Más blanca, más negra.

Sé que allí podré verme
Así no encuentre retorno
Y la vida siga bajo el temblor
Del tiempo,
Y el ajetreo del reloj.

Consolándome en el último
Y primero de los destinos.