Desilusión.

carne y madera

Creí
Creí cuando no tenía nada
Y me fui aferrando a ello.
Creí sin más en la sonrisa
Que veía con los días.

Creí
Creí al ver sus ojos,
Al verme reflejado en ellos
Creí cuando todo estaba oscuro
Y yo estaba muy sobrio,
Cuando la risa se secaba tras los escupitajos
De una noche enlagunada.

Creí, bajo el vodka y el baccardí
Creí tras el aguardiente
Creí bajo la lluvia
Creí mirando al sol
A veces sonriente,
Otras veces,
Con el dolor, entre los dientes.

Creí cuando no tenía nada más
La vi, sí, la vi,
Ahí, alegre
Pendiente de mí.

La vi deslizarse por mi vida
Aferrarse a mi espalda
Besarme las orejas
Y arrancarme la vida
Con cada roce,
Con cada palabra.

La vi, 
Hoy no está aquí.
Si el amor no es estar borracho
Y sentirse satisfecho,
No sé qué es,
Nunca lo sabré.

Si amar no es vomitar para querer besar
Y escupir las cenizas en los orinales,
En las cornisas, de la vida,
Beberse las tristezas y arrancarse los labios
En los cortes de las esquinas,
En los lugares de cuatro paredes,
Cuatro cornisas,
En las celdas de la vida,

No lo sé.

El hombre, como los vasos,
Como las piedras,
Como los pájaros,
Se quiebra,
Estalla,
Relampaguea
Hiede
Duele.

Creeré que esto no fue cierto,
Seguiré bebiendo,
Bebiendo,
Existiendo,
Hasta que los gatos chillen
Y la vida se me acabe.

Hasta que las cicatrices se marquen,
Y el cuerpo no sienta el desgaste.

Hasta que la luna me vea,
Y no se ría,
Antes me tema.
Creeré que se habrá ido,
Y  me compraré otra botella.

No hay tiempo para mí,
Menos para ella.
Miro hacia el suelo,
Queda poco espacio
Entre la carne y la madera.

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Hermandad:Ceniza en la oscuridad.

grosz-the-wanderer

No me quiten esto
No me quiten esto
Que es bien poco
Para ustedes
Y todo
Para mí.

No me lo quiten
Porque ya me arrebataron
Casi todo
Y el resto
Es de lo poco
Que me ayuda
A sobrevivir.

Hablaba con un amigo
Estaba borracho
Yo llevo
Una semana
Sin estar así.

Y es duro. Muy duro.

Es duro
Cuando el licor aliviana
Toda la carga
El despertarse
Cada mañana
Sin más que hacer
Que caminar
Caminar…

Hasta que la vida se extingue
Y mis veintidós
Se convirtieron en setenta:
Desdichas
Multiplicadas
Por trescientos y un puñado.

“Estoy cansado de estar bien”
Me dijo
Y yo lo sé
Yo lo entiendo
Da rabia estar
“Bien”
Cuando todo
En realidad
Está mal.

Vivir nunca ha sido
Para esos que son
Felices.
Esos marchan al compás
De la pasividad
Que les da
El conformarse.

Y yo
Que sólo lo tengo
A él,
Mi amigo
Jodido
Como yo.

Y tengo
También
Unas botellas
En la nevera
Y sé que
Incumpliré
Mi deber
Con la existencia:

“Nunca seré ese que
Quise ser”.

Y no,
Ya no será
Ni tampoco
Lo intentaré.

Guardaré el aliento
Y me beberé
Mi propio descontento
Aliviaré la carga
Tirando cerillas
Contra el viento
Incendiaré la calle
Escupiré entre los aciertos
Que poco a poco
Vayan dándose
Con el tiempo.

Y sólo pido que
Mis pocos, y grandes
Hermanos
Me acompañen
En el camino.

Con la botella en alto
Con sorbos que pasen
Desapercibidos
En la sonrisa del instante
En un momento
Alegre
Como lo es
La sonrisa
De los infelices
Que me acompañan
Después
De quebrar
Este laberinto:

Luego de lanzar
Las cenizas
De la ciudad
Y respirar
Respirar
Mandar un trago
Sonreír
Dentro de la más tierna
Oscuridad.

Gracias, José Julián.