De ida.

He visto como la descomposición se gesta
En las avenidas y en los bares, prófuga
Hija del desmadre,
Mientras miramos el cielo y los faros no nos dejan tocar las estrellas
Y tan sólo vemos el vaho de los cuerpos hacinados
Navegar en el aire.

Me he perdido horas en las que pienso
Que en la calle las basuras se acumulan
Y los sueños yacen rotos
Tras las jeringas y los cigarrillos
Que nos pasamos por la vida
Cansados
Extraviados
Nadando entre el cemento
Aguantando el ardor
Los callos en los pies son prueba del sudor
De la sangre
Un cuerpo que pide otra copa de alcohol
Mientras sigo en un bus
Atravesando con los ojos la ventana
Viendo mi mirada atrofiada
Tras las luces de una ciudad desolada
Que en su asomo sólo grita despojos
Pitidos, aullidos, ira, quejidos
Lamentos de un siglo marchito
Mientras las paradas se acumulan
En el trayecto de los días
Vidas perdidas
Y sólo queremos llegar a casa
Aterrizar la cabeza contra la almohada
No pensar
Destruir la casualidad
Dormir en la costumbre
Nunca despertar

Quedarnos en lo fácil,
Conformarnos con respirar.

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