Noches blancas

Noches blancas

“No hay esperanza
En estas noches blancas”,
Susurran las estrellas
Sosteniendo los labios
De la luna.

Remiendo sus palabras:
Hablan de lleno al cielo,
Y su mensaje hiere la noche,
Y se vierte sobre la tierra:
Es el llanto que conocemos,
El de las noches blancas,
El de los amantes
que carecen de sosiego.

Y ahora, en la quietud de las pisadas,
Alguien más espera
una madrugada;
El instante de los sueños cortos
De la desazón callada:

Siembro en el firmamento
La esperanza que aguarda
En la tristeza de mil y un
Noches blancas…

Es sólo otra estrella
Que nadie toca,
Que tirita en la noche,
Y arde en la ciudad.

Advertisements

Ellos, que ya se han ido

interior-con-dos-chicas

Dijeron que lograría hacerlo,
Que la vida premiaría cada instante,
Que el sol alumbraría cada uno
De los últimos días,
Que la noche traería consuelo,
Que la brisa no se teñiría de rojo-llanto,
Que las luces de la ciudad apuntarían
Mi destino,
En la penumbra y la soledad.

Dijeron que lo lograría:
Que en las mañanas habrían abrazos
Y un beso en cada despedida,
Que los versos brotarían de cara a la máquina
y cobijarían las persianas de esta casa,
Que escribiría un poema que haría retumbar
Los cimientos de otras vidas,

Y yo sería feliz y ladraría de cara a la luna
Una canción de alegría,
Un llamado a la serenidad.

Nunca fui eso,
Y ellos, que nunca lo lograron,
Me miran de lleno a la cara:
Sus ojos surcan mis pestañas en
Busca de una llama,
Y mis labios tiemblan contra la
Almohada: murmuran
Eso que no conozco,
El brillo de la luna aleteando
Tras cada una de las noches oscuras,
Y no nos encontramos.

Dejé de buscarlos, de perseguirlos
Mis pasos huyeron por un sendero ruinoso,
Templado de cicatrices que marcaban
Las aristas de mi tiempo.
La carne he remendado, he surcado,
Y sus surcos son las piedras que he arrastrado
Con cada paso.

Ellos, que tanto dijeron,
Se fueron un día.
Me dejaron sonriendo
En un ataúd de paredes blancas,
De cuadros coloridos,
Y muebles acolchados.

Nunca más
Volví a verlos,
A pesar de acariciar sus rostros
En la certeza del recuerdo.

Hoy, de frente a la pantalla,
Agacho la mirada,
Deambulo por los pasillos
De esta casa,
Y cuento las dunas
Con las que he tropezado.

Y ellos, que tanto me quisieron,
Que hurgaron y hurgaron en la
Pesadez de mis palabras, en la
Incomodidad de mis silencios,
Dejaron mariposas negras sobre
La cómoda,
Mordiendo mis lamentos
Soltando arcadas
Que recuerdan mi piel.

Araño estas palabras
De cara a la noche,
Y la sangre, negra y espesa,
Teje su lienzo sobre mi mirada.

Cierro los ojos.
“Ya se han ido”, repito,
“Ya no los necesito”,
Me digo,
Y siento la ventana
Abrirse al cielo:

Arrastraré las nubes
Y sembraré mis brazos
A su cintura.

Temo parpadear.

 

 

Un momento cualquiera

edward-hopper-casa-al-anochecer

Hoy he perdido y me reído
De mí mismo,
He perdido para recordarlo,
He visto mi rostro al entrar en la sala
De blancas paredes y rostros complacientes.

He tenido miedo de no lograrlo,
He sido temeroso de mis palabras.
He renegado de lo que no sabía,
Y los he visto a ellos, mirarme a los ojos,
Saben que estoy equivocado,
Olvidan la cara de esos
Que no esperan nada.

Hoy he perdido y no he entendido,
Por más que fallo no lo
Comprendo,
Las palabras se escupían solas
Y yo sabía que no había manera,
Que todo estaba escrito,
Que el balbuceo era sólo la postergación
De la derrota definitiva.

He sentido mi garganta crepitar
Ante rostros complacientes,
De gente que no conozco,
De gente que no entiendo,
De gente que es feliz,
De gente a quien
No le importo.

Ellos han sabido decidir por mí
En una sala blanca,
De techo bajo,
De rostros anodinos
Y sonrisas temblorosas,
Ellos lo saben:
Lo han vivido muchas veces,
Y olvidan con desinterés.

Fueron testigos de mi derrota
De una derrota como cualquier
Otra,
De una pérdida como la de cualquier
Día,
De un instante más
Que está llamado
A repetirse.

No lo saben,
No les es importante.
Han visto eso muchas veces,
Entienden que es así,
Para ellos nadie gana
Y todo se decide allí:

Es parte de la vida.
Están para eso,
Mientras no escucho
Mis palabras
Y sé que sigo
Justificándome ante
La mancha blanca,
Que se burla en la pared.