Oda al pasado: Infierno iluminado.

Me quieren ver jodido
Los he visto, me tienen consumido
Y sólo se ríen, muestran las encías, rasgan las ideas y crean nudos
Tras los barrotes de mis días, me arrastro bajo el miedo.

Me tienen marchito, tras esas luces quemadas que rompen la pupila
Y del brillo sólo quedo ahí, siempre tan solo
En los rincones más oscuros, en mis días más obtusos
Y recuerdo que las cosas estuvieron bien, que nos fuimos para no volver
En este viaje que ha dejado sus buenas bajas, de los amigos a los odiados
Todos hemos cambiado, y crecimos para envejecer
Para vernos diferentes, para no volver a compartir
Para entender que al final del día
Nacimos para fingir, que todo está bien, que somos felices
Que se tiene dinero, que los besos no son otros deslices
Que todos los días nos damos, contra la vida, contra la dicha que ya nos es esquiva
Contra la sonrisa de ella, que sigue sus días,
Que sigue tranquila, que me saluda sin malicia, que me ofrece otra bebida
Con el rostro bañado en gracia, escupe mi desgracia
Me quemo en esta arena, que deja sus llagas, y estallo contra toda esta mierda:

Los conozco, los he visto
Son todos ustedes, todos, sin excepción
Entre las risas, la rabia, las ansias
Perdidos en la madrugada de la vida
Pisando los clavos, destruyendo los cimientos
Las piernas bajo las que antes soñaron
Y hoy todos quieren un carro
Se desnudan en un trabajo
Se la jalan y no hay orgasmo
Sonríen sin mayor agrado,
¿Tanta mierda no les da asco?
¿Tanta mierda no les da asco?

Y yo sigo aquí, muriendo de pie
Dejando las piernas contra el cemento, lamiendo mis callos
Estallando en las mañanas,  saboreando las desgracias
Los dejo aquí, ¡que están muertos!
Los mato aquí, ¡en este rincón meado!
¡Al olvido, al pasado! ¡Putos enfermos, están cagados!
Y seguiré, patearé todas las canecas
¡Me la menearé en los buses! si me da la gana
Escupiré contra sus vidas y me beberé las botellas que les son esquivas.

Viviré, recordando que estuvimos juntos
Jugando a ser mejores, a soñar con el futuro
Follando en los ascensores
Que hoy sólo van para abajo, destino prefigurado, demasiado anunciado
Y no lo sienten, les importa un carajo
Pero soy gracias a ustedes, en la urgencia del pasado
Tras el odio que me ha criado, el resentimiento me ha bañado
Somos hermanos, a pesar de andar en andenes contrarios
Seguimos caminando, cada quien para su lado
Los dejo ahora, con el recuerdo que va llorando
Y se pierde en la pregunta de los días, la de toda la vida:

¿Para dónde voy? ¿Por qué no vamos juntos?
¿Qué nos pasó?
¿Para dónde voy? ¿Por qué no vamos juntos?
¿Qué nos pasó?

¿Cuándo fue que todo se jodió?

A mis amigos.

A mis amigos los vi reír muchas veces
Perdidos, gentiles ante la gente
Descubriéndose a  sí mismos
En el crujir de la quijada.

A mis amigos los vi odiarse muchas veces
Maldecir al mundo, ponerle la frente
Los vi joderse todos los días para no ser otro indiferente
Uno de esos a los que la mirada les cambia con la temporada
La tv, las noticias, el fútbol y su algaravía
Otro pretexto para mutar con el hallazgo de otra epifanía:

De un siglo que nació jodido y maquinizado
De unas calles que tragan gente y en el cemento ni quedan los trazos
De unos días que se rigen por los semáforos y los pitos de los policías
De una vida que se erigió destruida 
De una sociedad que nace muerta y eructa al campo de las flores marchitas
De embargos, de moda, de Nike y Adidas, Piqué, Shakira
Pura mierda en dosis comprimidas.

A mis amigos, con los que las conversaciones se surten anisadas
Y las noches se diluyen en instantes prematuros, inconexos
Aquellos héroes de la resaca
Les doy las gracias:
Por odiar los momentos corroídos
Por los pendejos de corbata y jerga estilizada
Por esos mercenarios que surten como mesías de una religión pormenorizada
En códigos, en cifras, en estadísticas en las que el hombre se percibe como mercancía
Que debe ser adjudicada,  siquiera utilizada.

Y con todo,
Nos miramos a los rostros, ocultamos los lamentos
“¿Para qué mierda seguimos? ¿Para qué imaginar un futuro de deseos muertos?”
Pienso mientras recuerdo,
Que el infierno es un rascacielos en el centro.

Poema dedicado a mis amigos, a los vivos, a Gustavo, en su recuerdo.