Últimas preguntas

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¿Has acabado
De reír?
¿Has terminado
De llorar?
¿Has querido
Seguir así?
¿Has deseado
Vivir?
¿Has pretendido
Otras cosas?
¿Has manifestado
Amor?

¿Qué has hecho?
¿Qué has dejado
De hacer?
¿Qué no has
Querido?
¿Qué pretendes de
Ti?

¿Has terminado
Las preguntas?
¿Has abrazado,
Reído, saludado
A la muerte?
¿Qué has sido
En el recorrido?

¿Qué quedará de ti,
Cuando ya no estés?
¿Qué serás cuando
Sólo persista la
Idea?

¿Cuál será
La última de las
Palabras?
¿Cuál la última
De las imágenes?
Si la vida es
El recurrente y
Desafortunado
Tránsito de todas
Nuestras precarias
Instantáneas,
¿Cuál será el gesto
Definitivo?
¿Qué diremos al
Ver descomponerse
El último de los gritos?
¿Cómo se pulverizarán
Las ilusiones
Y las risas?

¿Qué debo preguntar
Antes de haber
Muerto,
Cuando sienta que
Aún abrazo la risa?

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Grises luces

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La alegría está perdida
En una noche sin luces
Y estrellas oscuras.

De gente intranquila
Que camina decidida
Hacía ninguna parte.
Cada quién vive como
Puede,
Cada quien muere como
Vive.

Hoy ya nadie camina
En el azul intranquilo
De las grises luces,
En el negro de todos los
Días y el blanco de ningún
Cielo.

Hoy todo está en silencio,
Y la misma melodía
Se retuerce en su
Rojo trastabillar.

Nadie la oye,
Y la noche sigue impávida,
En el negro del
Recuerdo,
De nuestros
Mejores días.

Un amigo

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Solía venir por las tardes a hablarme,
Era un tipo de esos que
No esperan mucho,
Que se han conformado
Con lo que les toca.

Venía por las tardes y hablábamos,
No recuerdo cuándo ni dónde
Nos conocimos.
Pero empezamos a hablar,
A contarnos nuestras vidas,
A jugar.

En esa época jugábamos,
Eludíamos el presente
Y las pocas responsabilidades.
Creíamos que podríamos
Con todo,
Que no había nada
Difícil o imposible.

No buscábamos vernos,
Pero lo hacíamos de vez
En cuando.
Normalmente, el venía
A mi casa,
Me contaba sus problemas.

Solía inventar mucho.
En su vida,
No había nada difícil
Ni imposible,
Todo le era dado.
Yo hacía que le creía
Y le contestaba sonriente.

Solía hablarme de sus
proezas femeninas,
De sus primeros pasos
En las eternas jornadas
Del cortejo.
Me contaba de sus
Primeros tragos,
De todo lo que bebía
Y follaba,
Lo hacía con gracia.
Yo sonreía y
A veces asentía.

Sabía que me mentía
Pero no solíamos
Hablar de eso.
Todas esas historias
Eran tan sólo un escape:
Una elusión al presente,
Un paraíso al que no
Teníamos entrada,
Pero que podíamos imaginar.

Con el tiempo,
Mi amigo dejó de ir a mi casa.
Ya no reíamos juntos,
No nos decíamos nada.
A veces,
Solíamos vernos y
Recordar el pasado:
Nos reíamos de las verdades
Hechas mentiras,
Y de las mentiras que,
Por conveniencia,
Convertimos en verdades.

Sé que aún podríamos hablar
De lo mismo,
De lo que querríamos
Y de lo que conseguiríamos.
Aún aspiraríamos a los
Regojos que otros han logrado.

Hace tiempo que no sé de él,
Y espero siempre
Recordar su nombre.
Reírme de sus mentiras
Para no recordar las mías,
Y que todo le salga bien.

Para que nunca más
Desee hablar conmigo,
Y yo no tenga que imaginar
Nada aparte de lo
Que ya tengo.

Un momento cualquiera

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Hoy he perdido y me reído
De mí mismo,
He perdido para recordarlo,
He visto mi rostro al entrar en la sala
De blancas paredes y rostros complacientes.

He tenido miedo de no lograrlo,
He sido temeroso de mis palabras.
He renegado de lo que no sabía,
Y los he visto a ellos, mirarme a los ojos,
Saben que estoy equivocado,
Olvidan la cara de esos
Que no esperan nada.

Hoy he perdido y no he entendido,
Por más que fallo no lo
Comprendo,
Las palabras se escupían solas
Y yo sabía que no había manera,
Que todo estaba escrito,
Que el balbuceo era sólo la postergación
De la derrota definitiva.

He sentido mi garganta crepitar
Ante rostros complacientes,
De gente que no conozco,
De gente que no entiendo,
De gente que es feliz,
De gente a quien
No le importo.

Ellos han sabido decidir por mí
En una sala blanca,
De techo bajo,
De rostros anodinos
Y sonrisas temblorosas,
Ellos lo saben:
Lo han vivido muchas veces,
Y olvidan con desinterés.

Fueron testigos de mi derrota
De una derrota como cualquier
Otra,
De una pérdida como la de cualquier
Día,
De un instante más
Que está llamado
A repetirse.

No lo saben,
No les es importante.
Han visto eso muchas veces,
Entienden que es así,
Para ellos nadie gana
Y todo se decide allí:

Es parte de la vida.
Están para eso,
Mientras no escucho
Mis palabras
Y sé que sigo
Justificándome ante
La mancha blanca,
Que se burla en la pared.

Demasiado pronto

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Estábamos de frente a la luna
Y al mar de todas las luces
De toda la gente,
De la ciudad.

Bebíamos y reíamos, murmurábamos
En voz baja lo que seríamos en el mañana.
Nos abrazábamos de vez en cuando,
Cada uno de nosotros,
Nos decíamos que todo iba a salir bien.

Habíamos jurado no caer en la trampa
De todas las vidas,
A reír más que el resto
Y a no pensar con miedo.
Habíamos visto las estrellas de esa noche
Pulverizarse en las mañanas,
Habíamos querido ser más que esos niños
Haciéndole promesas a la caída de los astros.

Hoy,
El sol golpea contra la ventana
Y no hay nadie en la calle.
Y recuerdo esas noches,
En las que las tenues luces blancas
Iluminaban con furia
Cada paso transitado,
Cuando todo era nuestro:
La ciudad,
El ruido,
El calor del viejo río,
Esas promesas que marchitan sin morir
Para recordar lo que hemos sido,
Para servirnos de miedo,
Para defraudar y complacer
A todos y a ninguno.

Y tiendo a sentirme viejo
Demasiado pronto,
Entre calles que no he conocido
Y retratos de gente que
Aún extraño.

¿Dónde están?
¿A dónde hemos
Partido?

 

 

Canciones en la noche

klee-thun

He visto al sol desparramarse
Bajo el viento que se estrella
Sobre las cunetas.

Y en la calle, la gente
Divaga entre pasos y carcajadas
Entre el llanto y la misericordia
Ese odio tan querido
Por el hecho de sentirse vivo.

He visto las palabras atragantadas,
Las vidas que cambian
Al compás de ladridos
De bocas humanas.

Y me he visto a mí mismo
Al final de los días
Al principio de mis noches
En el medio de las risas:
Buscando en el sol
Un refugio a la tierra,
Y abrazando el polvo
Para no terminar dormido.

Entre aullidos que ya la noche
No espera, y el calor
De la hierba ensangrentada,
Siento las magulladuras
De la vida,
De un trastabillar como
Cualquier otro,
Y un tierno existir
Que no puede ser de nadie,
Que es sólo mío
Que rasga una canción en las noches
Y no pretende decir mucho.

He visto las palabras
Morir contra las tristes farolas
De las calles solitarias.
Cuando ya no hay nadie
Y los que mueren
Quieren vivir,
Suelto al viento mis murmullos
Hasta sentirme feliz.

Y espero ese
Triste soliloquio de todos,
Las breves promesas
Que gimen en el viento
Y se retuercen bajo el sol.

Negro sobre negro

lastfut

A veces sueño
Con un barco meciéndose
En la arena.

De vez en cuando
Cierro los ojos y veo metáforas
De la vida, que terminan
En soliloquios de muerte.

Palabras que se agitan en gargantas
De viejo roídos por el tiempo,
Versos que no dicen nada y
Que no traen más que el dolor
Tras el sufrimiento,
Negro sobre negro,
Cuerpos inertes de
Personas aún vivas.

A veces sueño,
Y me veo sentado
Acariciándome el cabello,
Sintiendo el palpitar del sol,
La fría caricia del silencio.

Y los gritos de mi madre
Ya no me alivian,
Y las viejas memorias
De los días pasados ya no
Se materializan:
No encuentro los lugares
Y los rostros son
costras que arden
Bajo la piel.

A veces río
Para rimar con la calma
Muerta de los versos,
Como los recuerdos
Alegres que
Trastabillan en balbuceos.

Como anteriores esperanzas
Que no significan nada.

Y todo es más que
Negro sobre negro,
Pero no lo comprendo,
Como el hogar que ya
Entre pasos que se pierden
No encuentro.

Desmiembro el silencio en tiernas palabras
En breves quejidos,
Que superen las carencias
De los días pasados,
De alegrías futuras,
Cuando todo no sea más que
Cualquier cosa,
Y no queramos
Decirnos nada.

Lento caminar.

Paseo_Karl_Johann

He empezado a sentir
Que las cosas, las palabras,
Remiten a un vacío.
Y que el llanto habla de lo poco
Y los hombres tienden a conformarse
Con mucho.

He empezado a sentir,
Que no hay lugar para la risa,
Y que las tenues sonrisas
De los transeúntes,
Se vuelven abrazos lejanos,
Que infunden terror.

He visto los ojos de la gente
He sentido ternura y desidia
Y, casi siempre,
Me he detenido en mis zapatos,
Los veo trastabillar, ir de uno en uno,
Conducirse como pueden,
Entre infinidad de pasos
Que transitan las aceras.

A veces,
He sentido que vivir es un traspiés,
El caminar ebrio y desorientado
De los niños al crecer.
Y que las palabras no dicen nada,
Más allá del rostro de la gente
Al enunciarlas.

Así,
Me veo algunas veces hablando,
Riendo, llorando,
Caminando en círculos,
Buscando a la gente
En la infinidad de las paredes.
Veo sus retratos,
Y sigo con mis pasos,
Retando a la suerte,
Soñando vivir.

Las tenues luces

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El cielo se muere en las aceras
En las tristes y solitarias sonrisas
De la gente en las avenidas.

El cielo no entiende de fronteras
Lo abarca todo,
El mundo se destruye
A sus pies.

Mientras tanto,
Algunos le suplican
Esperando respuesta
Viendo llover.

En la luz tenue
El cielo no dice nada,
Sus miles de ojos
Lloran,
Y multitud de palabras
Se dibujan sobre las ventanas.

Los niños esperan a sus madres,
Los padres castigan a sus hijos.
Los amantes se miran
A los ojos,
Sonríen.
Los desconocidos caminan deprisa
Y la calle está sola,
Como la gente en sus casas
Evitando vivir.

Con todo,
Las tenues luces
De la noche
Impregnan las vidas
Con su llanto:

No pretenden nada,
Sólo quieren que los sueños
Fracturen las paredes,
Y que las vidas sirvan de lienzos
Para poder existir.

La furia y el ruido

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Sigo el sonido de los leves pasos
Trastabillando sobre las aceras
Siento el ir y venir de los niños,
La angustia de sus madres,
Como aves que se pierden,
Dormitando en el infinito.

Veo la vida transitar por las calles
Entre farolas blancas, a veces amarillas,
Que lo ven todo y no tienen palabras.

Siento a mi madre sobar mis cabellos,
Las caricias de mi padre en una tarde calurosa,
El abrazo que esperé de mi hermano cuando ya no
Teníamos hermana.

Siento el peso de los días,
Desbordándose por las cunetas.
A veces, el sonido de toda una vida,
Arrecia con toda su furia
Para no decir nada,
Para entender que nada
Significa.