Últimas preguntas

cri_158137

¿Has acabado
De reír?
¿Has terminado
De llorar?
¿Has querido
Seguir así?
¿Has deseado
Vivir?
¿Has pretendido
Otras cosas?
¿Has manifestado
Amor?

¿Qué has hecho?
¿Qué has dejado
De hacer?
¿Qué no has
Querido?
¿Qué pretendes de
Ti?

¿Has terminado
Las preguntas?
¿Has abrazado,
Reído, saludado
A la muerte?
¿Qué has sido
En el recorrido?

¿Qué quedará de ti,
Cuando ya no estés?
¿Qué serás cuando
Sólo persista la
Idea?

¿Cuál será
La última de las
Palabras?
¿Cuál la última
De las imágenes?
Si la vida es
El recurrente y
Desafortunado
Tránsito de todas
Nuestras precarias
Instantáneas,
¿Cuál será el gesto
Definitivo?
¿Qué diremos al
Ver descomponerse
El último de los gritos?
¿Cómo se pulverizarán
Las ilusiones
Y las risas?

¿Qué debo preguntar
Antes de haber
Muerto,
Cuando sienta que
Aún abrazo la risa?

Grises luces

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La alegría está perdida
En una noche sin luces
Y estrellas oscuras.

De gente intranquila
Que camina decidida
Hacía ninguna parte.
Cada quién vive como
Puede,
Cada quien muere como
Vive.

Hoy ya nadie camina
En el azul intranquilo
De las grises luces,
En el negro de todos los
Días y el blanco de ningún
Cielo.

Hoy todo está en silencio,
Y la misma melodía
Se retuerce en su
Rojo trastabillar.

Nadie la oye,
Y la noche sigue impávida,
En el negro del
Recuerdo,
De nuestros
Mejores días.

Un amigo

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Solía venir por las tardes a hablarme,
Era un tipo de esos que
No esperan mucho,
Que se han conformado
Con lo que les toca.

Venía por las tardes y hablábamos,
No recuerdo cuándo ni dónde
Nos conocimos.
Pero empezamos a hablar,
A contarnos nuestras vidas,
A jugar.

En esa época jugábamos,
Eludíamos el presente
Y las pocas responsabilidades.
Creíamos que podríamos
Con todo,
Que no había nada
Difícil o imposible.

No buscábamos vernos,
Pero lo hacíamos de vez
En cuando.
Normalmente, el venía
A mi casa,
Me contaba sus problemas.

Solía inventar mucho.
En su vida,
No había nada difícil
Ni imposible,
Todo le era dado.
Yo hacía que le creía
Y le contestaba sonriente.

Solía hablarme de sus
proezas femeninas,
De sus primeros pasos
En las eternas jornadas
Del cortejo.
Me contaba de sus
Primeros tragos,
De todo lo que bebía
Y follaba,
Lo hacía con gracia.
Yo sonreía y
A veces asentía.

Sabía que me mentía
Pero no solíamos
Hablar de eso.
Todas esas historias
Eran tan sólo un escape:
Una elusión al presente,
Un paraíso al que no
Teníamos entrada,
Pero que podíamos imaginar.

Con el tiempo,
Mi amigo dejó de ir a mi casa.
Ya no reíamos juntos,
No nos decíamos nada.
A veces,
Solíamos vernos y
Recordar el pasado:
Nos reíamos de las verdades
Hechas mentiras,
Y de las mentiras que,
Por conveniencia,
Convertimos en verdades.

Sé que aún podríamos hablar
De lo mismo,
De lo que querríamos
Y de lo que conseguiríamos.
Aún aspiraríamos a los
Regojos que otros han logrado.

Hace tiempo que no sé de él,
Y espero siempre
Recordar su nombre.
Reírme de sus mentiras
Para no recordar las mías,
Y que todo le salga bien.

Para que nunca más
Desee hablar conmigo,
Y yo no tenga que imaginar
Nada aparte de lo
Que ya tengo.

Un momento cualquiera

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Hoy he perdido y me reído
De mí mismo,
He perdido para recordarlo,
He visto mi rostro al entrar en la sala
De blancas paredes y rostros complacientes.

He tenido miedo de no lograrlo,
He sido temeroso de mis palabras.
He renegado de lo que no sabía,
Y los he visto a ellos, mirarme a los ojos,
Saben que estoy equivocado,
Olvidan la cara de esos
Que no esperan nada.

Hoy he perdido y no he entendido,
Por más que fallo no lo
Comprendo,
Las palabras se escupían solas
Y yo sabía que no había manera,
Que todo estaba escrito,
Que el balbuceo era sólo la postergación
De la derrota definitiva.

He sentido mi garganta crepitar
Ante rostros complacientes,
De gente que no conozco,
De gente que no entiendo,
De gente que es feliz,
De gente a quien
No le importo.

Ellos han sabido decidir por mí
En una sala blanca,
De techo bajo,
De rostros anodinos
Y sonrisas temblorosas,
Ellos lo saben:
Lo han vivido muchas veces,
Y olvidan con desinterés.

Fueron testigos de mi derrota
De una derrota como cualquier
Otra,
De una pérdida como la de cualquier
Día,
De un instante más
Que está llamado
A repetirse.

No lo saben,
No les es importante.
Han visto eso muchas veces,
Entienden que es así,
Para ellos nadie gana
Y todo se decide allí:

Es parte de la vida.
Están para eso,
Mientras no escucho
Mis palabras
Y sé que sigo
Justificándome ante
La mancha blanca,
Que se burla en la pared.