Sólo a veces (y muy de vez en cuando)

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¿Sabes?
A veces busco en mis cuadernos viejas hojas
Eternos retazos de algo que te debí haber escrito,
Y no lo encuentro…
Pareciera ser que nunca han existido.

Me conformo con desparramar las hojas sobre la almohada
Buscando entre las hojas el recuerdo que no sabe a alquitrán
Y me deja tranquilo, pero no, no está
Ya no está.

Te busco de vez en cuando en eternas palabras
Que se quiebran al instante en que son retomadas,
Viejas palabras que se pierden en la sonrisa más ingrata
En el suspiro prolongado, la mirada que se cae y se agita
El cuerpo que se cuece en sudor.

Te he buscado demasiado tiempo
Nunca supe encontrarte.

Me aferré a lo dicho, a lo hecho
A lo vivido y a lo que pudo ser,
A los días sumergidos en intermitencias
A las palabras pronunciadas con sabor a muerte
A un par de reminiscencias que siempre me atacaban
Por la espalda, a mansalva
Justo antes de dormir.

Te he buscado demasiado tiempo
Y ahora sé que nunca te encontré
Nunca supe encontrarte.

Mas te sigo buscando
A pesar del tiempo
A pesar de los esfuerzos.

¿Dónde estás?

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No hay nadie aquí

Beckmannlanoche

No hay nadie aquí.
Se puede oír el latido de los carros
El traqueteo de la máquina engullendo gasolina,
También se puede oír el grito de la gente
Sordo, tumultuoso, distante
Pidiendo un momento a los oídos de los muertos.

No hay nadie aquí.
Y, a lo lejos, una mujer insulta a su marido,
Un niño patea una pelota de fútbol
Una mujer camina por un parque
Y alguien más, aparte de mí,
Escribe.

No hay nadie aquí
No hay tiempo para nadie.

Los supermercados se escuchan abarrotados
A pesar de no escucharse, a pesar de no tenerse
De frente,
Y alguien estará llorando,
Alguien estará muriendo,
Como también alguien estará amando
A otro,
En secreto…
Mientras los pájaros huyen en la ciudad de la carroña.

“No hay nadie aquí”
Repito
“Nadie aparte de mí”
Me digo,
Y sé que afuera,
La gente está viviendo.

No hay nadie aparte de mí
En estas cuatro paredes,
En mi propia jaula,
Ese sitio al que siempre vuelvo
Magullado o feliz,
Y que llamo “casa”.

No hay nadie…
Aparte de mí.
Eso es lo que digo cuando,
Al mirar a la pared,
Siento el reflejo de los ojos,
MIS ojos,
Golpeándome,
Queriendo verme caer.

Y de seguro afuera,
Alguien estará pagando una cuenta bancaria
O besando por primera vez.

Yo sigo aquí dentro
Imaginando…
Matando al tiempo con agujeros sobre la pantalla
Deseando en secreto y arrullando al silencio,
Meciendo recuerdos sobre quebradas fotos pasadas.

Mientras la gente vive.
Mientras la gente muere.
Mientras estoy muriendo,
Arrancándole secretos
Al nudo de mis pensamientos.

No me estremezco.
Concedo un minuto de vida
A los aullidos del silencio.

Distancia entre las dos puertas cerradas.

Magritte

Distancia es estar aquí encerrado
Con las puertas cerradas,
De la vida, del tiempo,
Del cuarto.

Distancia es pensar que todo va a cambiar
Pensar que algún día algo pasará
Pensar que, seguramente, algo vendrá
Es la distancia entre las palabras y la realidad
Entre la vida y la muerte,
Eso que termina,
Para reír y empezar.

Es la distancia…
Veintitrés años de idas
Y venidas,
Algunos buenos ratos
Un par de felices años…
Y el resto se soporta.

Y se vive para aguantar
Y volver a ser feliz
Y así se escriben
Convulsivas palabras
Que desean vomitar
Copular
Sobre el papel.

“Todo sea
Por volver a ser
Feliz”
Repito
Y miro a la pared.

Son dos puertas que cierro
Para nunca más abrir
Y que sólo quede la distancia
Y el recuerdo,
Una sonrisa en la cara
Para poder morir.

Dos puertas que se cierran:
Vivir, morir
Al nacer.
Apago las luces
Sólo queda…

Solo quedo.

Gritos en la calle…

kokoschka

De vez en cuando escucho los gritos
De la gente en su silencio,
Aullidos que pesan en la conciencia
Y no revientan cristales.

De vez en cuando escucho la algarabía de la vida
De todos los marchantes,
Se escurren por las avenidas, por el transporte
En la fila de los bancos,
A veces en los restaurantes,
Se escuchan sus susurros
Se desvían las miradas.

Nadie quiere ver a nadie
Y al estrépito de los teléfonos acude la muerte:
Movimientos involuntarios,
Dedos apabullándose en bolsillos angostos
Quebrándose en convulsivo movimiento.

Nadie llega a nada.

Todos escarban en sitios ya recabados
Esperando encontrar algo.
Escarban cadáveres como si fuesen alimañas
Mordiendo carne que cada vez sabe más rancia.

Yo los acompaño
Soy la risa en el silencio
La voz que quiebra la marea,
El llanto en medio de la procesión.

Me detengo de vez en cuando a mirar,
Sólo a mirar,
Me detengo en sus ojos opacos,
No muy brillantes,
Ojos felices sin demasiadas lagañas
Ni lágrimas para contar.

Corto los recuerdos con pinceles bañados en gasolina
Esperando que el lienzo pruebe el fuego.
Y de vez en cuando los miro
A veces hablo,
Sonrío,
De la misma manera que, creo,
Ellos lo hacen.

No lo consigo.
Me voy solo.
Sigo solo.
A pesar de concurrir en las filas de los bancos
Asistir a los mismos restaurantes
Dormir en las mismas sillas
De los mismos precarios buses,

No soy de lo mismo,
Y a veces creo
Al mirarme al espejo,
Que los ojos me brillan
Y detrás del iris oscuro
Se dibuja el silencio…
Un grito que brilla, y busca,
El humo que apacigua el fuego.

Miro de cerca
Y sonrío.
Ojos quebrados reflejados
En un viejo espejo de baño.

Sigo así.

 

Sumérgete

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Nunca lo sabrás
Es en el camino que se decide
Lo que ha de ocurrir.

Por eso,
Tan sólo por eso,
Toma un par de tragos
Mira hacia el cielo
Cuando sea de noche.

Puede que las estrellas
Lloren por ti,
Puede que las estrellas
Se fundan en el culo de la botella
Y la luz quede tras las pupilas.

Puede que se tenga un instante de paz
Aunque se esté a punto de morir.

Mirar hacia el cielo a falta de consuelo
A falta de personas
A falta de algo que otorgue un sentido
Un par de pálpitos,
Y una sonrisa
No necesitas más.

Por eso,
Mira hacia el cielo
Procura que arda
Que los ojos se fundan en el fuego
A pesar de las lágrimas
Que nunca podrán apagarlos.

Acostúmbrate a eso
Y enfoca la mirada,
Puede que la luz se disperse
En los ojos.

Puede que pase algo,
Luego.
O puede que nunca…

Pero eso es vivir
Bebe un sorbo
Puede que algún día
Tal vez,
Seas feliz.

O puede que no.

Levántate del banco
Y busca otro trago,
Sumérgete:
Así sea la muerte
Está por venir.