Desterrados


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Demasiado sucios para ser vistos
Parados en medio de la calle,
Pasan desapercibidos
Ahí están los que ayuda necesitan,
No tienen nada, sólo les queda la esperanza
Hacen cola fuera del edificio,
Me ven entrar…
Yo entro, ellos no. Aún no.
Puede que nunca entren.

Sus ojos, extraviados,
Miran hacia el suelo
No me determinan
Revisan sus zapatos
No hablan,
Están cansados
De ellos, de todos,
Cansados de no ser admitidos
Aburridos de ser rechazados
Demasiado atareados como para hablar
No se miran
No se hablan
Sólo caminan
Un paso tras otro
Uno tras otro…
Sin siquiera tocarse.

No se quieren
Se desprecian
El odio al parecido
Lo odian todo
Y no odian nada,
Están ahí por inercia
Nada les queda
Excepto la esperanza.

Nada les queda,
Excepto ellos mismos
Voluntad hecha ceniza
Un cuerpo derramado en migajas.

Subo por el ascensor
Los miro desde arriba
Sólo sé que sintieron mi olor
El olor débil
El olor de la desigualdad
Loción
No es sudor
Ni su sudor,
No es un cuerpo vivo
Fue un muñeco el que pasaba
Por el mostrador.

Los veo desde arriba
No miran hacia el cielo
No les interesa
Dios no ha muerto,
Para ellos no.

Yo sigo sin entenderlo.

Entran despacio
Agachan la cabeza
La agachan y se quitan los sombreros
Las gorras, los pasamontañas
Se quitan todo,
Casi al descubierto,
Se detienen
No los requisan,
Sienten que está mal
Acostumbrados a la desidia
Transitan,
Sean hombres o mujeres
Su propia fuerza los sostiene.

Son los olvidados
Esos que van allí
Al lugar donde estoy
Donde me piden estar
Donde no quiero estar,
Van allí en busca de lo que todos
Les han quitado atrás,
Buscan el consuelo,
De saber que hicieron algo más
Que lo hicieron todo,
Siguen luchando
Sin final
Sin armas
Sin balas
Con el cuerpo hecho cenizas
Y el alma que se agita entre las vísceras.

Se colocan de nuevo en fila
Uno tras otro
Como hormigas
Como cerdos dispuestos a morir
Agachan las cabezas
Sus nombres se pierden
Se espantan
Tras la boca de la secretaria.
No hablan
Asienten
Al llamado
Como si fuese
Su propia muerte.

Me llaman a mí
“Cabrera Andrés”
“Cabrera Andrés”
Turno 28
28 es un turno
28 es un número
Hecho de carne
Y con más espíritu
Que todos los que ayudan
En este sitio.

“¿Podrá ayudarme?”
Pregunta,
“No lo sé”,
“Intentaré”
Le contesto.

Y nadie nunca sabe
Lo que terminará de pasar.

“¿Podrá ayudarme?”
Nunca me contestará.

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