Tuve un sueño…lo de siempre.


Tuve un sueño en el que nada tenía sentido. Bueno, para eso son los sueños. O para eso el licor, o las mujeres, o las facturas. Nada tiene sentido, pero es necesario. Todo fue súbito, intento recordarlo pero sólo me vienen imágenes fugaces. Como si hubiese estado demasiado borracho. Como si fuese demasiado bochornoso para ser recordado.

Recuerdo un cuarto bañado en sangre. Las paredes tenían ese moho pesado que se incrusta como una capa sobre el blanco que algún día tuvieron los muros, y que se camufla junto al rojo oscuro de la sangre podrida.

Escenas que sólo se ven en un matadero o en una vagina con periodo. O en mi sueño, mierda.

Estaba allí y no entendía nada. Sentía unos gritos a lo lejos, como si alguien más estuviese muriendo en aquel sitio. Pensé en una calle y era casi lo mismo. La gente gritaba y se perdía en sus lamentos, otros sólo corrían de lado a lado sin pensar en nada. Demasiado asco, demasiadas preocupaciones.

Me encontraba con un tipo de bata blanca y un tapabocas de metal, que por algún extraño motivo, era el que más me inspiraba confianza del lugar. Todos eran iguales. Sólo se veían sus rostros blancos ( demasiado pálidos) y sus cabellos canosos. Rezagos de un negro que alguna vez se tuvo, tal vez. Debajo de la bata se asomaban un par de gastados tenis Nike. Esa referencia de Michael Jordan que ni con la estrella de los Bulls vigentes pudieron ser vendidos.

Todos los tenían. Muchas camillas. Mucha gente. Demasiada sangre.

No encontré, ojos así, como los que tienes tú/ Baby, Baby, Baby Oh!/ Seré tu amante bandido, ¡bandido!/Aullidos del infierno.

Todos cantaban. Absolutamente todos, excepto el tipo de la bata blanca y el tapabocas de metal. Aquel sólo me veía, indagando en mi rostro con cierta curiosidad. No había pensado en ello, pero yo era el único que no estaba en una camilla. Tampoco tenía zapatos Nike y mi bata era de un rojo oscuro que se asemejaba a la sangre.

– ¿Qué es esto?- pregunté.

– Nada. Lo de siempre.-Contestó el tipo de la bata blanca.

Lo de siempre. Y bueno, tenía sentido. Ahora que lo pienso puede que lo tenga. El gran supermercado social se descomponía ante mis ojos y yo no me daba cuenta. Todos cantaban mierda que no es buena pero que en algún lado sonó muchas veces y que ahora todos asumen como verdad revelada.  Daba asco.

Intenté hablar con uno de aquellos imbéciles, pero al intentar hacerlo me desperté en otra sala. Al parecer estaba durmiendo, o dormitando, o quien sabe qué putas hacía ahí. Puede que una paja con los ojos cerrados. Yo que sé.

– ¿Qué pasó?- le pregunté al tipo de la bata blanca, que ya no estaba.

– Nada. Lo de siempre.- Contestó una enfermera que de la cadera hacía arriba estaba bestial. Digna de un sueño, la muy puta. Lástima que sus pies eran una especie de tentáculos que botaban una baba extraña.

Nada es perfecto. Todo es lo de siempre. ¡Ah, usaba Nike!

Intenté levantarme pero no podía. Los ojos se me cerraron luego de la aguja. Supe que era una aguja porque sentía un pinchazo en el cuello. No podía hablar.

Luego sólo vi una imagen, que se repitió hasta que me desperté e intenté calmarme con algo de cerveza. Había un imbécil que repetía algo frenéticamente, sin inmutarse por la sangre que le salía de la boca.

Preámbulo de la constitución: Colombia es un Estado social de derecho en forma de República unitaria…/ El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte/ Paris Hilton tuvo una erección luego de comprar un perro. Dicen que el can la tenía tan seducida que al final desistió de usarlo para su nuevo traje/ Nadie será sometido a torturas ni tratos crueles, inhumanos o degradantes. -Gritaba un imbécil que sangraba, en algún lugar de una habitación. Su rostro era igual que el de los anteriores: pálido y de cabellos canosos.

Luego tan sólo escuché: “Ahh..es el nuevo, quítenle el nombre. No lo necesita. Tan sólo que repita…lo de siempre”. Creo que era el hijo de puta del tapabocas metálico. Ya no era necesario.

Me desperté, y busqué una cerveza en la nevera. Estaba, por algún extraño motivo, demasiado asustado. Casi temblando. Demasiado vivo. Al final sólo sería lo de siempre.

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