Steeling is my business

La invención de mi mismo consistía en estar encerrado y arrancar pedazos de periódico en los que estuviese. Hace ya un año que me encontraba allí, viviendo de los ahorros que había hecho luego de tocar el salón de la fama del Hard Rock o eso decían. Sin embargo, aún no discernía muy bien quién era quién: si el individuo que recortaba o aquel que había llenado todos los bares del Sunset Strip hasta Wembley.

“Steeling is my business alcanza grammy en la categoría de mejor agrupación en vivo” rezaban varios periódicos de hace 10 años. Allí había un tipo de unos dos metros que se retorcía tras un trípode y que parecía estar gritando a todo pulmón. Detrás una banda lo acompañaba y las luces parecían subsumirlo todo.

“Fuck Off! alcanza #1 en ventas a nivel mundial. (Reuters). La agrupación liderada por Jani Puss-y alcanza el infierno y más allá. Tras conseguir el éxito con sus anteriores discos ( Pussyholic, Just Suck it, Lick it till it bleed y Huge cock and small gyna), los californianos se asoman con un trabajo que ya deja mucho de qué hablar…” y así con todo.

Así con absolutamente todo.

Aquel puto Jani Puss-y aparecía en todas partes. En videos, en recortes, en revistas, en condones, consoladores, vibradores, penes, etc. En todas partes. Y yo no entendía. No sabía en qué momento William Kennedy se había convertido en aquel engendro de pantalón raído y camiseta deshilachada. Sin embargo, varios parecían comprender la situación… o eso decían.

Una tarde de noviembre le pregunté a un tal “representante” acerca de lo que había sucedido. Al principio, el cabrón se mantuvo en silencio y profirió pocas palabras. Eso hasta que saqué mi Colt y se lo atravesé en toda la puta garganta. De su boca salía saliva espesa y cargada en conjunción con unos quejidos que se asimilaban a una puta tragando de más.

Cosas que pasan con un falo en la boca. Sea de metal o de carne.

– Tranquilo Jani… ¡mierda colega, somos como hermanos!- exclamó mientras las lágrimas atravesaban su rostro.

– ¡DIME LO QUE QUIERO, HIJO DE PUTA!-.

– ¡Nada, tranquilo, de verdad, calma, tranquilo, no la cagues hermano!- gemía mientras mis dedos se deslizaban por el seguro.

– ¡O ME DICES O TE VUELO!- dije mientras me mandaba una botella de Jack Daniels de un sorbo. Nada como una de esas cuando necesitas tomar una decisión trascendental, o al menos cuando se requiere de mayor sensibilidad.

– ¡ POR FAVOR POR FAVOR PARA PARA, TE DIRÉ MIERDA, TE DIRÉ PERO BAJA ESA MIERDA!- gritó mientras sus pantalones se bañaban en un líquido amarillo de diminuta procedencia. Lo digo porque ni a las putas alcanzaba a satisfacer.

– Está bien…- mencioné mientras sacaba lentamente el cañón de su boca- ¡Mierda, lo llenaste de baba, hijo de perra!- dije al tiempo que buscaba un pañuelo para limpiarlo.

– Tranquilo Jani… mira, la cosa es que estás jodido hermano-.

– ¿Cómo es eso?- bufé tras un buen sorbo de Jack- Y aléjate que hueles a miados, maricón.-

– Estuviste en la clínica, en el sanatorio. En todas partes hermano. Nadie pudo ayudarte, olvidaste todo-.

– No entiendo hermano… ¿Por qué putas aparezco en todas partes?- dije mientras sentía el temblor en las piernas- No entiendes. Nadie, mierda. No sabes qué es salir de tu casa y ser acosado por mil hijos de perra que quieren un autógrafo de alguien que no reconoces. Peor aún cuando quieren una estrofa de una canción que supuestamente tu compusiste…-

– No digo que pueda entenderte, pero debe ser jodido…-.

-¿Jodido?, ¡NO ENTIENDO UN CARAJO, PERRA VIDA!- Grité.

Traj/Crick/Crujj. El sonido de las balas al salir. El sonido de las cosas al caer.

-TRANQUILO, CALMA, ESTÁ BIEN ESTÁ BIEN, NO DIRÉ NADA INAPROPIADO, HARÉ LO QUE QUIERAS, CALMA CALMA- gritaba mientras se escondía tras un sillón de cuero de vaca. Aquello siempre me había disgustado, esa capacidad para usar Armani y luego sentarse sobre cuero parchudo.

La clase en vía de extinción.

– Quita ese sillón- eructé tras un largo sorbo de Bourbon. El Jack ya me había fastidiado.

– ¿Cómo?- exclamó mientras se echaba una bendición.

– ¡QUE QUITES EL PUTO SILLÓN, LÁNZALO POR LA VENTANA O ALGUNA MIERDA!-.

Track/Trick/¡AHH!. El sonido de los sueños concedidos.

– Y deja de chillar, Steve. Ya sabes qué quiero, ¡puta vida!-.

– ¿Qué quieres?- preguntó tras unos  ojos se clavaban de forma extraña en mi rostro.

– Un concierto con Iron Maiden. Ya sabes, una gira de verdad. También con Poison y Warrant. ¡Una buena!, que ya hace tiempo que salgo con puras mierdas emo. ¡Ah!, también unas putas. Rubias, tetonas. Como me gustan, colega-.

– ¿Ahh?-.

– ¿No entendiste?, ¡nos vamos de gira, mierda!- dije mientras mis manos se deslizaban por el pantalón. La cremallera se abrió con tal furia que sólo pude mandarme otro trago.- ¡Steeling is my business necesita salir y romper nuevamente todo el mundo!-.

– Mierda… está bien. Pero… ¿No recuerdas nada de hace un rato?- preguntó tras unos ojos que indagaban con furia. Algo había pasado y yo no recordaba. Debía ser la maldita borrachera. La garganta me ardía y en mi estómago sentía los movimientos propios de un vómito en proceso.

Long Live to Rock n Roll.

– Nada, los rockeros no nacimos para recordar. Prepara la gira y consigue licor- exclamé tras observar aquel desorden- ¡Jooo! ¡La hicimos grande! ¡JAJAJAJA! ¡ Por fin tiraste ese puto sofá, hermano!. ¿Y ese Colt? ¡JAJAJAJA NOS LA RIFAMOS!-.

– Jeje…si, fue un festín. Como en los 70’s. Y bueno…ese Colt es tan sólo un juguete sin balas. Ya sabes, para mantener a la gente calmada…- exclamó con cierto aire sospechoso.

Sabía lo que tenía que hacer.

-Jajaja, con la vida no se juega. Bueno, sólo si ya dejaste tu huella…   y yo dejé una gran alcantarilla rebosante de mierda hecha platino-.

Cerré los ojos. Respiré. Apreté el gatillo. Y ahora un tal Jesucristo me dice que todos los Rockeros van al infierno. ¡Ja!, ¡como si me ya no me hubiese orinado en el puto cielo!.

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El espantapájaros.

Detrás de todo nos escudamos
Inmersos en la seguridad de la nada
En la oscuridad de nuestros propios placeres
Nos vemos abrigados
Descansados y nunca apesadumbrados
Deseamos los días en que jamás pensamos
Perdidos, escudados.

Seguimos allí
Extraviados ante nuestros ojos
Detrás de las esfinges que edificamos
De la seguridad de nuestra casa
Llave en mano
Puerta cerrada
Nos armamos con mil balas
Y no podemos sonreír
El miedo es tal que la risa
Es tan sólo un devenir de la desdicha
Que se cuece en la intranquilidad
Con el respiro
Tras el fracaso de nuestra realidad.

Tras ello nos vemos refugiados
Sentimos la sangre hirviendo y el temor
Nos sacude el más mínimo ruido
Tiembla nuestra razón
Con calmantes, sedantes
Pastas para calmar la desazón
Sentimos el peso de la cobija
Prendemos el televisor

Somos libres, así el mundo se pudra a nuestro alrededor.

Y al final
A nadie le importa
Si vivimos
Si la luna amanecerá
Detrás de todo
Nos escondemos tras el maizal
Un espantapájaros
Creamos para siempre abandonar

Nuestras alas cortas
La dicha que está más allá del respirar.

De ida.

He visto como la descomposición se gesta
En las avenidas y en los bares, prófuga
Hija del desmadre,
Mientras miramos el cielo y los faros no nos dejan tocar las estrellas
Y tan sólo vemos el vaho de los cuerpos hacinados
Navegar en el aire.

Me he perdido horas en las que pienso
Que en la calle las basuras se acumulan
Y los sueños yacen rotos
Tras las jeringas y los cigarrillos
Que nos pasamos por la vida
Cansados
Extraviados
Nadando entre el cemento
Aguantando el ardor
Los callos en los pies son prueba del sudor
De la sangre
Un cuerpo que pide otra copa de alcohol
Mientras sigo en un bus
Atravesando con los ojos la ventana
Viendo mi mirada atrofiada
Tras las luces de una ciudad desolada
Que en su asomo sólo grita despojos
Pitidos, aullidos, ira, quejidos
Lamentos de un siglo marchito
Mientras las paradas se acumulan
En el trayecto de los días
Vidas perdidas
Y sólo queremos llegar a casa
Aterrizar la cabeza contra la almohada
No pensar
Destruir la casualidad
Dormir en la costumbre
Nunca despertar

Quedarnos en lo fácil,
Conformarnos con respirar.

El grito.

He perdido las ganas
De ver las rosas
Sonreír ante las espinas
Perderme en los pliegues
Arrastrar una caricia.

Me he visto quebrado
Demasiados visos
Ojos apesadumbrados
En el asfalto de nadie
Los niños mueren en llanto
Y la gente se tropieza
Inertes, sin conciencia.

Todos caminan rápido
Extraviados, apesadumbrados
Con rostros enjuagados
De sudor, exhalaciones y rezagos
Una humanidad en constante desarraigo
Mientras los carros aúllan
Y los faros titilan
Titubeantes
Perdidos en la tierra de nadie.

Y con cada paso
Gritos se encogen en la garganta
Nudos condensados en ira
Esperando el caos para ser desatados
Refugiados tras la cobardía
En otro ente con una vida jodida
Que aún no puede vislumbrar
Romper sus ojos
Quebrar el cristal
Dejar el miedo
Traspasar el diván

Ser quienes somos
Cortar el puto antifaz
Los días están contados
Y al conteo estamos condenados

Del grito un hallazgo
Rebeldía para pasar el rato.

Reflejo de nuestra identidad.

Lo que fui se fue
Tras una cisterna fugitiva
Que sin dar adiós
Despidió mis desechos.

Y en el camino
Descendiendo por la cañería
Me choco con las esquinas
El moho de una sociedad corrompida
Que ni sus tubos sabe cuidar.

Y en el camino
Mi aroma impregnado de mierda
Me hace vomitar
Y siento las vísceras
Quebrarse contra mis huesos
En aullidos resquebrajados
Como la cisterna al bajar
Como la luna tras las fábricas
Un puñal que se hunde tras la carne
De otros tantos que al morir
No quisieron callar.

Y al caer
Siento el cuerpo impregnado
De todo los despojos
Un ser en remojo
A punto de explotar
Porque ni siquiera
Al final del camino

Encuentro felicidad.

Todo está muy mal
Es reflejo de nuestra identidad.

De la risa y la farsa.

Martillando la cabeza con dudas
Suena música de género cordura
Pero en el desliz de sus acordes
Yo no quiero sonreír.

Mirando la luna desnuda
Mis ojos bailaban con premura
Sobre unos párpados ya cansados
Y un cuerpo sin licor.

Y no podía sonreír.

Luego tras una cama
Mil mujeres desfilaban
Recuerdos que saben a basura
Y tras los besos y acordes procuran
Hacerme sonreír

Pero sus vidas son tan tristes
Como los sorbos de anís
Que bajaban espesos
Por la garganta.

Y luego de todo
Yo sólo pensaba
Que no podía ser feliz
Que todo estaba rancio
Jodido
Y yo no quería sonreír
Aunque puede que luego
Todos se burlen de mi.

Un poema interrumpido…

Quería dedicarme a escribir poesía
Pero la música estaba muy dura
Y en la calle
Alguien debía estar muriendo.

Quería tan sólo ver dos versos
Fundirse en mis ojos
Pero recordé el dolor de cabeza
Que me hacía tomar muchas pastas
De diferentes colores
Y ninguna me calmaba.

Y con todo
Yo tan sólo quería escribir un poema
Que fuese amargo
Como nuestras últimas conversas
Que supiera a basura
Como las últimas palabras
Que nos recitamos
Sin mayor asombro.

Y es que ambos lo sabemos
Esto es intrascendente
Como el dolor de cabeza
El muerto
La música
Pero está allí
Presente
Viviente
y nos respira al oído

Y yo tan sólo quería
Dedicarte un poema
Pero el semáforo seguía en rojo
Y las alcantarillas aún se rebosaban.