Caminando, Divagando


Caminando, divagando me encontraba mientras tu sonrisa anhelaba,el perfume de tu cuerpo aplacaba con sencillez las sórdidas calles de la ciudad, y parecía andar entre gente feliz,entre sujetos con preocupaciones más grandes que poder comer, que poder sobrevivir.

El opaco del cielo, el rojo de mis sentimientos, el negro de mi conciencia, me inclinaba a saborear otro trago, aquel hechizo que prevenía mi locura, que la apartaba con sus encantos, el grisáceo sabor de la derrota.

Entrando me encontraba al vagón de las desgracias, al  carmesí de la indolencia, donde el cruel humano se encontraba, uno masturbándose al son de los llantos de la mujer de al lado, otro robando al pasajero dormido, al incauto, al que todavía no tiene deudas y mantiene una familia.

Ebrio me encuentro en el violeta de mis sueños, mientras el rechinar de los mohosos asientos me despierta en ráfagas de conciencia, en intervalos de dolor, de desprecio al azul y al rojo de la inclemencia, al saborear el vómito de la vida, el verde-amarillo de lo humano.

Camino desde el metro hasta el hogar, dos calles me separan del café de mi existencia, del negro de mis anhelos, del océano de mi tristeza, caigo en el bosque de mis sueños, en el dolor del más cruel de los hechizos: la esperanza.

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2 responses

  1. Muy buen trabajo Andres, espero que siga asi y publique todo lo que tenga. No soy muy amante de la poesia pero me gusto mucho… espero su proxima publicacion. Saludos

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