Probablemente

Munch

No puedes
Hacer sangrar
La madrugada.

La noche sigue
Larga
Y el dolor
Gime en las
Esquinas.

Algo ha muerto
Cuando nadie ha
Visto;
Capaz sea mi nombre,
O ya será el olvido.

Ahora,
Deambulo entre las esquirlas
Del negro y amarillo
Los reflejos de la casa,
Y no hay nada.

Algo se ha muerto.
He escrito tartamudeando,
Y la vida me duele.

Probablemente sea la boca
Rasgada contra la almohada.

Es demasiada esquiva
La penumbra de la mañana,
Y quisiera decir algo,
Pero todo me es distinto
Y sé que es pronto.

Probable…
Probablemente…
Capaz…
Tal vez…

No fue así,
Y puede ser de día.

 

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El vuelo del pájaro azulado

Campo-de-trigo-con-cuervos

Ya viene de vuelta la noche
Como aquel pájaro azulado
Cuyo manto y vida recorren
La perduración del graznido.

Su vuelo arrecia y sus plumas
Son los pesares de la mañana:
Eso que se olvida nada más
Abrir los ojos.
En sus alas,
Se arropan las nubes y muere
El sol.

Su graznido baña de fuego
Las estrellas
Y su sangre es la estela
Que recorre el cielo.
El pájaro que veo en las noches
Ya no teme,
Ni reconoce su quebranto:

De él sólo queda el peso
De su viento
La quietud y su abrazo
Su naufragio en el
Firmamento.

Por eso, a ratos lo llamo,
Lo espero de noche y admiro
Sus plumas,
negras y azuladas
Mientras crepitan como el fuego.

Hubo un día en que el graznido
El temblor de sus alas
Recorrió la espesura del reloj
El yermo en que escribí
Las horas para saberme vivo.

Ahora,
En la quietud de una noche estrellada
Presiento su abrazo y
Tiemblo:

Su cielo no es el mío.
Ya sabré hallar consuelo.

Retomo el silencio
De una posible madrugada
Y dibujo el rojo mancillando el negro
Dispuesto a retratar
Qué queda de su recuerdo:

Vuelo y alma
no son más que una misma cosa:
La cadencia del náufrago
Bajo el cielo infinito.

Y sé que no soy otra cosa
Que ese pájaro,
Trastabillante ante las luces
Que rastrillan el cielo
Surcando avenidas azules
Sobre el gris del pavimento.

Nunca se trató de esto

Kirschner

No,
No se trataba de esto:
No,
Nunca se ha tratado
De esto.

La mañana apesadumbrada
Siembra el blanco azulado
Que se funde en el cielo,
Y el carbón encendido
De negros y amarillos
Ya muere en el recuerdo.

Ojos rojos incineran una pared blanca:
Reclaman su abrazo,
El olvido y la vida,
Mientras la luz de las farolas
Se difumina entre carcajadas.

Vivir no era esto.
No, nunca se trató de esto.
La mirada perdida,
Divaga entre escenas pasadas:
La juventud es un azulejo
De grises dolores,
Y la madurez es el llanto
De los amantes tras el beso cobrizo,
Que duele e incinera y abrasa
La piel,
Retrato de grises aceras
Oscuras cavidades
Bailan algún tango,
Su certeza es sólo la
Indiferencia de sus suspiros.

Hubo un momento
En el que la vida no fue esto:
Y las noches nos fueron promesas
Y barrimos de fuego
Un suelo que nos era esquivo,
Mientras el niño cantaba un villancico,
Sin conocer que el viento
No ha sido nuestro,
Y que los días ya ríen o lloran
Sin que lo sepamos.

Azulejos y saxofones dorados
Crepitan tras el ruido de los autos.
Y no,
Nunca se trató de esto.

Nunca quise que mis ojos
Fuesen esquirlas de
Un momento inacabado.
Y la pared blanca ya me habla
A pesar de sentirme cansado:
Su murmullo es una línea amarilla
Que serpentea la carretera,
Y siento que todos nos perdemos
En lo que queda de ella.
Las alas del reloj se
Estrellan contra una pantalla.
¡Qué corto ha sido el vuelo!
Cuando el tiempo es también esclavo
De sus propias señales,
De su pesado tránsito.

Y ya es de madrugada.
Hay algo que ríe y se incinera
Cuando el cielo
Rompe en llanto.

Y sólo queda nuestro reflejo
Y la frialdad de la pared,
Tras el negro de los párpados.

 

La última de las esquinas

kirchner_berlin_street_scene_1913

En la última esquina del corazón
Una vida se desliza y huye,
Se pregunta por los días que vienen
Y los que ya se han ido.

Se recluye en la última de sus esperanzas
El sol rojo que carcome el viejo sofá,
El sonido del primero de los instantes
La vieja sonrisa de las alegrías pasajeras.

Me levanto, sonrío
Sé que sólo así
Todo tiene un final.
Una vieja cicatriz me recuerda
Que el camino ha sido único
Que no hay pasos que puedan
Con mi lento trasegar.

Cargo con mi cuerpo arrastrando el alma
Y vuelo más lejos, más lejos
Cada vez más lejos de todo.
El camino ha sido único,
Los días vividos me lo han asegurado.

De vez en cuando,
Huyo a la última de las esquinas
A la esquina del corazón,
Cuando todo se ha perdido y
La habitación se ha hecho más pequeña,
Más blanca, más negra.

Sé que allí podré verme
Así no encuentre retorno
Y la vida siga bajo el temblor
Del tiempo,
Y el ajetreo del reloj.

Consolándome en el último
Y primero de los destinos.

El camino de un sueño

sommernacht_am_strand

Soñé con el día
En que todo sería
Como quisiera.

Imaginé el calor
De la tarde
Golpeando la ventana.

Me enamoré del rojo
De un vestido,
Y preferí hablarle al viento,
Entenderme con sus grises
Suspiros.

Quise aferrarme al recuerdo
De la tierra arenosa,
A los jardines de cardos
Y espinos,
Y deseé ver el triste amarillo
De los pájaros sobre la hierba.

Hoy,
Mientras todo se ha ido
Y el crujir de los cristales
Me trae de vuelta los abrazos
Que nunca fueron,
Una pared blanca interroga
Las negras estrellas de la noche.

En algún momento,
El llanto de los hombres retorna
A la tierra,
Y los ladridos de un perro
Marcan el camino a casa.

Y los hombres,
Aferrados al recuerdo,
Perderán de vista el cielo,
Y sus ojos se posarán
Sobre la última de las
Aceras.

Y volverán de eso
Para contar historias:
Palabras desinhibidas
Que incinerarán las noches,
Brasas que no comprenderemos
Y terminaremos por llamar
Delirios o sueños.

La sonrisa en la ventana

 

El frío de la tarde
Se ha volcado en el
Negro de la noche.

No queda nadie fuera.
Y las luces blancas
Lucen desnudas,
En una noche sin
Estrellas.

Cierro los ojos e
Indago en mi reflejo:
Me imagino en la ventana
Y siento la oscuridad de mis
Ojos bailar,
Como mariposas en la noche.

Dibujo mi sonrisa contra
Mis párpados,
Y no encuentro un lienzo
Que capte mis movimientos.

Estoy atrapado entre el
Azul de algún vestido,
Que habita en mis
Recuerdos,
Y el rojo de la tierra
En algún lugar desértico.

Lo rememoro todo,
Demasiado claro,
Y sé que, muy pronto,
Lo olvidaré.

Abro los ojos…
Y sé que ya todo
Se ha ido.
Que no encontraré
El negro y el cobre,
Ni el violeta de
Mis pasos.

El recuerdo me ha perseguido
Para morir esta noche:
Sonríe en una esquina y
Se desparrama como las esquirlas
Del carbón abrasado.

Aferrado al rugir de un
Pájaro negro y violeta,
La noche se pierde…
Y yo con ella.

Y nunca termina de ser
Una vieja imagen:
La vida de una risa
Tallada en la ventana.

 

 

El rojo sobre la arena

Kokoshka-la-novia-del-viento-1914

¿Quién ha escrito
Esto que hoy siento?
¿De dónde surge el
Sonido del viento,
Cuando no queda nadie?

Hoy he despertado
Con la mirada blanquecina,
En una mañana gris.

He mirado por la ventana
Y he querido
Preguntarle al polvo:
¿Dónde terminan
Las cenizas?
¿En qué momento
El gris de los días
Se diluye entre
La brisa?

En algún momento,
Los pasos titubeantes
Se aferran a la marea
Del tiempo.
Y siento el temblor
Del azul del pavimento,
El dolor de verdes pájaros,
El rojo de una mirada canina.

¿Dónde se ha ido todo,
Hoy,
En esta mañana,
En el blanco de cualquier
Día
Y el silencio
De cualquier madrugada?

¿Quién es cómplice
De la quietud?
¿Por quién será abrazado
El viento?

¿Dónde estará ese mundo
En el que vive la noche,
Y los hombres arrancan
De la tierra los pesares,
Y la vida se convierte
En el arte de los transeúntes
Que caminan sin
Conocer el fin de sus pasos?

¿Dónde podremos crear
Eso que siempre esperamos…
El rojo del corazón
Bañando la arena?

 

Lluvia cansada

study

En la profundidad de una lluvia cansada
La gente se aglomera: miran hacía fuera,
Piensan en esas posibilidades
De grises contornos,
Tan sólo aparentes.

El leve goteo de las esperanzas
Se pierden en el aire,
Y el rojo del ladrillo se convierte
En el rojo de los ojos,
En un verde aún no visto
De un paraíso distante.

Las palabras ya perdidas
En las cunetas inundadas,
Y el clamor de las bocinas
Estropea la avaricia
De un cielo ensangrentado
De blancas estrellas.

En la profundidad de una lluvia cansada,
El cuerpo espera las palabras
Palpita el brillo cobrizo
De las promesas no resueltas,
De las esperanzas aún latentes,
Mientras la ciudad muere bajo el yugo
Del crepitar de los cristales.

En alguna parte
Entre paredes blancas,
Siento la risa de la lluvia
En su cópula con el viento.
Escucho el ruido excitado
De testigos cristales.

Y el cielo se entreteje de
Negras inseguridades,
Y empieza a escampar.

Todo ha sido un malentendido

Imagen-101

Todo ha sido un malentendido.
El hecho de haber querido
Algo,
La vergüenza de no haber
Sufrido.
Haber abrazado grises cuerpos,
Sonrisas rojas en las noches
Azuladas.

Todo ha sido un malentendido.
Las palabras escritas y
Ausentes,
Las promesas reticentes,
Y la marea cobriza
Que ha bañado nuestros ojos.

Todo ha sido un malentendido.
Las mentiras al
Despertar,
Los sueños al
Anochecer,
La soledad de los muros de
Ladrillo,
Su llanto,
Ese que se almacena
En las cunetas.

Para no volver.

Todo ha sido un malentendido.
La mano reposando
Sobre mi hombro,
Las palabras de aliento,
El verde de los prados
Incinerándose en amarillos,
Cuando sólo mece el viento.

Todo ha sido un malentendido.
Lo que nos
Dijimos,
Eso que
Admitimos.
El día en que el cielo
Fue rojo
Y la noche blanca.

Todo ha sido un malentendido.
Eso que llaman vida,
Los pasos crepitando
Bajo el fuego de la acera,
El negro de la
Consciencia,
La transparencia
De la sonrisa.

Para no volver.
Todo ha sido un malentendido.
Para seguir aquí.
Todo ha sido un malentendido.
Para pretender abrazar
Las cadenas plateadas
De la lluvia en la noche,
Y escuchar las carcajadas
De los perros en la tarde.

Todo ha sido un malentendido.
Las últimas cartas
Sobre la mesa,
Las torres apuntando
Al único cuadro
Del tablero,
Los últimos sorbos
De cada una de las
Botellas.

El tenue resplandor
De cada una de mis
Palabras,
La certeza de los
Días vividos,
La muerte de
Todos mis
Principios.

El vivir por nada.
El amarlo todo.

Todo ha sido un malentendido.

 

Últimas preguntas

cri_158137

¿Has acabado
De reír?
¿Has terminado
De llorar?
¿Has querido
Seguir así?
¿Has deseado
Vivir?
¿Has pretendido
Otras cosas?
¿Has manifestado
Amor?

¿Qué has hecho?
¿Qué has dejado
De hacer?
¿Qué no has
Querido?
¿Qué pretendes de
Ti?

¿Has terminado
Las preguntas?
¿Has abrazado,
Reído, saludado
A la muerte?
¿Qué has sido
En el recorrido?

¿Qué quedará de ti,
Cuando ya no estés?
¿Qué serás cuando
Sólo persista la
Idea?

¿Cuál será
La última de las
Palabras?
¿Cuál la última
De las imágenes?
Si la vida es
El recurrente y
Desafortunado
Tránsito de todas
Nuestras precarias
Instantáneas,
¿Cuál será el gesto
Definitivo?
¿Qué diremos al
Ver descomponerse
El último de los gritos?
¿Cómo se pulverizarán
Las ilusiones
Y las risas?

¿Qué debo preguntar
Antes de haber
Muerto,
Cuando sienta que
Aún abrazo la risa?